A lo largo de la historia al cine, entre otras cosas, le ha interesado reflejar distintos aspectos del funcionamiento humano. Un ejemplo de ello es la película “Mejor…imposible”, una comedia de 1997. Su protagonista Melvin Udall, representado por Jack Nicholson, es un obsesivo y presenta muchos rituales: cerrar varias veces la puerta, lavarse las manos siempre con una pastilla de jabón nueva, no pisar las rallas del suelo, comer siempre en el mismo restaurante y en la misma mesa… pero esta es la parte más conductual y visible. Cualquiera mandaría al psicólogo a un tipo así, ¿verdad? El personaje también presenta otras dificultades más sutiles: agresividad constante al comunicarse, usa sarcasmos molestos, se muestra como una personas solitaria y que no le interesa mantener relaciones, no escucha a los demás, es intransigente…¿si sólo tuviésemos en cuenta esta forma de relacionarse, sería más difícil recomendar que fuese al psicólogo, verdad?

 

Mejor…Imposible es una película, y nos muestra con gracia una serie de rasgos de la obsesión. Clínicamente la neurosis obsesiva cuenta con un repertorio mayor de síntomas. No todas las personas que tienen obsesión presentan todos los síntomas, ni con la misma intensidad. Es más, algunas personas sólo muestran algunos síntomas discretos pero que son condición suficiente para tener una vida poco satisfactoria y peculiar. Tal vez usted no se lave las manos incansablemente o no compruebe si ha cerrado infinitas veces la puerta, pero puede que usted sea refunfuñón, que sólo consiga hacer las cosas a regañadientes, que no se pueda alegrar abiertamente de nada, que tiña de asco y desprecio aquello que le gusta.

 

En el territorio del amor se puede ver con mucha claridad lo que puede llegar a experimentar una persona obsesiva. Por ejemplo un hombre que le encanta su novia pero un día le molesta un lunar que tiene en la cara, la chica tuvo el lunar siempre, y al chico nunca le había importado, pero ahora se le hace inaguantable, tan insoportable como para dejar a la chica. O por ejemplo ese hombre que siempre se enamora de mujeres casadas, mujeres que no le quieren, mujeres que tienen tendencias complicadas, o mujeres que viven lejos.

 

La obsesión existía antes de “Mejor…imposible”, sigue existiendo en 2014, y existirá siempre. Pero estar mejor, es posible.

 

Escrito por Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalisita
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 605 963 410