Lo prometido, aqui tenéis la solución.

Si has elegido la opción a, corres el riesgo de aburrir a tu amiga y que la próxima vez no quiera quedar contigo.

Si has elegido la opción b, es mejor que la próxima vez elijas a quién le cuentas las cosas.

Si has elegido la opción c, tienes que aprender una lección vital: aunque dos personas vivan una experiencia parecida, nunca será igual, siempre existirá la diferencia. Con esa diferencia hay que lidiar para no sentirse incomprendido ni sólo.