“…yo he visto pacientes mayores, de 40-45 años que se han presentado con una etiqueta diagnostica, por ejemplo, con TDAH, diciendo que ellos son hiperactivos adultos y que todo lo que les pasa en su vida (las rupturas, las dificultades en el trabajo, la relación con los hijos…) todo eso, es un problema exclusivamente de un neurotransmisor. Es decir, de un disfuncionamiento de su cerebro que hace que ellos sean hiperactivos y que hace que no puedan hacerse cargo de su vida, de su pareja, de sus hijos, de su trabajo. Creo que tenemos todos que hacer un esfuerzo por responsabilizarnos de nuestros actos. Y eso quiere decir que cada uno tiene que hacer un trabajo personal y que lo puede hacer de muchas maneras. Lo puede hacer a través de una ayuda profesional, lo puede hacer a través de un trabajo más personal, de relación con sus amigos, con su entorno, con su pareja. Pero en cualquier caso, todos debemos conocernos un poco más a nosotros mismos y hacer un esfuerzo por hacernos responsables. Esto es lo que es una persona adulta: alguien que se hace responsable. A diferencia de un niño, que siempre coloca las responsabilidades en otro”.