CARTA A MI NUEVA COMPAÑERA

Querida compañera,

Ayer me dio alegría verte aparecer por clase. La razón es que sin tú saberlo me devolviste a la realidad.

Te explico. Rara vez uno es objetivo consigo mismo, y por lo general no nos damos cuenta de la posición que ocupamos. Es gracias a otros, que podemos ubicarnos. Uno sólo puede ser entre otros, no solo.

Al verte, me di cuenta de que yo ya no era una principiante. Tú estabas anotando los libros que hacían falta para estudiar y yo me acordaba no sólo de que los tenía, sino de que esos libros fueron un regalo de mi madre.

Han pasado 7 años desde que comencé a andar este camino. Las dos hemos llegado hasta aquí de distinta forma y seguramente tú recorrerás el camino de otra manera. Ni mejor ni peor. Lo harás. Y será a tu manera.

Me dio alegría verte, porque me has devuelto a la realidad. Y no por comparación que es el verbo de la envidia, sino sencillamente porque me he dado cuenta del lugar que ocupo. Tengo la humildad para reconocer, que en otra ocasión la llegada de alguien nuevo, lejos de causarme alegría, me hubiese causado, temor, rivalidad, competencia... Sin embargo, ahora en los nuevos, veo una oportunidad para crecer, una oportunidad para saber qué lugar ocupo, una oportunidad para admira el frescor y la energía, la inocencia del que comienza.

Está bien darse cuenta de que existe gente por encima nuestra y también por debajo. Mayores y pequeños. En muchas ocasiones nos cuesta tolerar la existencia de otros, nos creemos los únicos y esa postura nos hace no poder crecer. Mayores de los que poder aprender, y pequeños a los que poder enseñar y que nos hagan mayores a nosotros mismos. Como vemos, no estamos solos: llegamos al mundo y había gente, nos iremos del mundo y seguirá habiendo gente, y el mundo puede ser, por ejemplo tu familia, tu trabajo. Porque hoy, en esta carta, te hablo de lo que me pasó ayer en clase, pero no dudes que esto que he vivido te puede pasar a ti en otras situaciones, porque en casi todos los aspectos de la vida hay alguien que ocupa el lugar de "el nuevo". Puede ocurrir en el trabajo, en una pandilla, un nuevo miembro familiar,

Por unos instantes tengo el gusto de darte las gracias por haber llegado a clase. Un beso y seguimos viéndonos.