¿QUIÉN LLAMA?

 

Personas que dicen: es que siempre tengo que llamar yo. Personas que dicen: que me llamen. Personas que dicen: es que nadie me llama. Cuantas veces, a lo largo de la vida, nos hemos visto en alguna de esas situaciones. Uno en muchas ocasiones se plantea: ¿llamo yo?¿espero que me llamen? Hablo de llamadas de cualquier tipo, de un amigo, de un trabajo, de un familiar.

¿Creéis que es lo mismo esperar a que alguien tenga ganas de ir al cine y me invite?¿qué yo tener ganas de ir al cine e invitar a alguien? Veamos la diferencia entre estas situaciones. Como vemos, por un lado, uno puede tomar la actitud de esperar a que le llamen. Si esa llamada se produce, será porque es el deseo del otro. Y en caso de nosotros aceptar la propuesta, estamos respondiendo a la demando de ese otro. Por otro lado, si es uno el que tiene la iniciativa de llamar, es uno mismo el que está atendiendo a su propio deseo.

Dada esa explicación, ahora podríamos plantearnos, que las personas que se quejan en alguna medida, de que "siempre son ellos los que llaman", es porque ellos tienen el deseo y la necesidad de que sea satisfecho. A este respecto hay un ejemplo, que a mi me resulta gracioso. Y es que en muchas parejas, una de las partes se queja porque es siempre la que llama, evidentemente llamar más o menos no es señal de querer mejor, y si se llama no es tanto por amor como por necesidad de parte del que llama.

Aquellas personas que se quejan de que "nadie les llama", no es que sean pobrecitas y que hayan caído en el olvido, sino más bien son personas que o no tienen deseos o tienen problemas para realizarlos. Por ejemplo no es lo mismo tener un plan y buscarte un acompañante para llevarlo a cabo, que no tener ningún plan y esperar a que otro te lo busque.

Aquellos que siempre dicen "que me llamen a mi", serán personas que prefieren satisfacerse a través de las peticiones o demandas de otros.

Son situaciones distintas. Ni mejor ni peor una que otra, ¿o tal vez si hay una situación más desventajosa que otra? Por ejemplo no es lo mismo esperar a que te llamen de un trabajo, que llamar uno y mostrar interés.

Toma el impulso necesario para llamar, porque generalmente en la vida nadie te llama. Y si decides esperar, que sea para darle un tiempo de actuación al otro, y no porque seas un cobarde y no quieras satisfacer tus deseos.