SI TUVIERA OTRA VEZ 12 AÑOS

"Si tuviera otra vez 12 años sería más feliz". ¿Por qué? "Porque con 12 años no tenía dinero pero no tenía más que ponerme unos pantalones y salir a la calle. En cambio ahora tengo que tomar decisiones y me da miedo equivocarme".

No podemos llevarnos a engaño pensando que la vida infantil o adolescente es más fácil o feliz que la adulta, y que en ella no hay que tomar decisiones. Nada de eso. Sucede que los problemas de un niño son las preocupaciones justas de esa edad, ¿cómo debe relacionarse? ¿qué hacer para ganarse el amor de los padres? ¿cómo afrontar las primeras obligaciones? ¿cómo llevar a cabo sus primeras experiencias sexuales? Lo que sucede que eso nos parece nimio porque lo miramos con ojos de persona adulta. Con la sabiduría de haber vivido ya esos años.

Frente a personas miedosas, hay otras que a la hora de tomar decisiones parecen muy seguras de sí mismas, quizá demasiado. Lo cierto es que ese tipo de personas, en ocasiones resultan apabullantes, y su seguridad, más que elogiable, resulta sospechosa y chirriante. Tanta seguridad sin fisuras parece una tapadera, una forma de esconder algo.

Dudar es, habitualmente, más verdadero que la seguridad al 100%. En este sentido Voltaire afirma que: "No se puede ser absolutamente feliz, ni absolutamente sano, ni absolutamente inteligente". Hay quien actúa creyéndose con seguridad plena, en tanto que otros no actúan esperando alcanzar esa absoluta seguridad. Estos últimos, aquellos que permanecen paralizados hasta encontrar la seguridad plena, pretenden tomar decisiones ideales, dan mil vueltas a las cosas para evitar cualquier error … Esta circunstancia apunta a que estas personas desean actuar como dioses. Conscientemente no dicen que quieren ser Dios, pero sus actos indican lo contrario: sólo un Dios actúa de forma perfecta.

Es saludable dudar, pero en su justa medida. Cuando la incertidumbre se instala en la vida de la persona como un dolor, como si la duda fuese un mal, estamos ante la inseguridad y la duda como dos síntomas característicos de los sujetos obsesivos. La neurosis es una estructura psíquica, que utiliza la inseguridad como método para extraer al enfermo de la realidad y aislarle del mundo. A nivel inconsciente los enfermos hacen un esfuerzo para escapar de toda seguridad y permanecer en la duda.

En cualquier caso, es mejor tener las dudas propias de un humano, que la seguridad de un Dios, y las ocupaciones e inquietudes de una persona adulta, porque si tuviéramos a nuestra edad las pre-ocupaciones de un niño… algo no muy bueno nos estaría pasando.