CARTA A UN PADRE


crecer a tu lado es siempre hermoso,
enriquecedor en todas las oportunidades
Jorge Fabián

Querido papá:

Gracias por todos los cuidados que me has dado. No quiero entrar en agradecerte la vida, porque supongo que la decisión de tener un hijo, es en primer momento una cuestión egoísta aunque luego se transforme en acto de generosidad.

Siempre has querido lo mejor para nosotros, aunque a veces lo mejor para nosotros signifique lo mejor para ti. Eso creo que es un tema interesante para todos, porque en ocasiones los padres quieren para los hijos lo que ellos no tuvieron, lo que les gustaría tener, sin pararse a preguntar o escuchar lo que el niño quiere.

Papá, hay cosas que nos has dado que todos hemos visto, pero hay cosas que nos has dado, o más que dar habría que hablar de transmitir y que no nos hemos dado cuenta hasta ahora. Por ejemplo, no sólo tú, sino también mamá o algún profesor nos habéis trasmitido vuestra ideología. Esto no podría ocurrir de otra manera. Pero a veces crecer implica cambiar de ideología. Lo que estoy tratando de decir, es que es bueno preguntarse si nuestros principios nos hacen bien, si con nuestra manera de pensar nos favorece. Reconocer que con nuestra forma de ver la vida, no nos va bien es muy complicado, porque el humano es muy narcisista. Por todo esto papá, te pido que no te molestes si ahora, con mi edad, yo no hago las cosas a tu manera. Tener un estilo distinto del tuyo, es decir mi estilo propio, no significa querer llevarte la contraria, significa, que con lo que me habéis transmitido y la experiencia, he aprendido que hay muchas otras formas de hacer las cosas.

Ahora entiendo que la relación padre-hijo tiene que estar basada en la tolerancia y tanto tú cómo yo, a veces carecemos de eso. Tolerancia porque somos dos realidades distintas, y ninguno de los dos somos propiedad del otro. A veces te enfadas porque tenemos opiniones distintas. También veo, que las relaciones tienen que basarse en la confianza. Y en el instante que se genera desconfianza la relación se estropea.

En una mirada rápida hacia atrás y sin quedarme mucho tiempo anclado, veo que has jugado con nosotros, nos has permitido aprender, nos has dejado hablar con toda libertad, nos has dejado equivocarnos… Y en caso de que no hubieses sido así, he aprendido que estaría bien educar de esa manera a un hijo. Papá, estoy muy contenta de haber crecido a tu lado, por todo lo que nos has dado y también por lo que no nos has dado.

Espero que te cuides mucho y que hasta el último día tengas algo para darnos. Yo también me cuidaré para ser feliz y así en tu faceta paterna estés tranquilo.

Un beso de letra con mucho afecto.