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DIAGNÓSTICO: alma desgarrada Según el diccionario un diagnóstico es la determinación de una enfermedad por los signos que le son propicios. Hablando del campo de la salud mental y no del campo de la salud física, ¿Para quién es útil el diagnóstico? ¿Para el paciente o para el profesional? Muchos pacientes llegan a consulta y en palabras suyas comienzan a decir: ¡es que estoy desesperado!, ¡por favor dígame qué me pasa, qué tengo! Bien, el que desespera tanto, es que espera, espera y espera algo de la vida, algo que habrá que cuestionar. Por tanto habrá que enseñar al paciente a "ser paciente", es decir "tener paciencia". Y que las cosas llegan cuando tienen que llegar y siempre a cambio de trabajo. Qué curioso, son pocos los pacientes que llegan a consulta y dicen civilizadamente: doctor, estoy pasando momentos difíciles ¿qué podría hacer yo para que fuese distinto? Sobre todo se trata de producir otra mirada, adquirir otra dimensión de lo que son las relaciones, el amor, el trabajo En suma, el paciente asume el derecho de saber lo que le pasa, pero no asume la obligación de que algo tiene que hacer. El sentido del diagnóstico puede ser identificar el problema del cliente, pero no para informarle sino para comunicarse con otros profesionales si fuese necesario, un fin burocrático. No es conviene dar un diagnóstico porque no estamos tratando con problemas permanentes sino más bien con situaciones en constante transformación y realidades psíquicas complejas. Puede ser cierto que cuando se acude por primera vez a la consulta
de un psicólogo o un psicoanalista, se desconozca el procedimiento
a seguir. Conocer el proceso a seguir (el proceso y no el diagnóstico)
puede proporcionar mayor tranquilidad. El proceso terapéutico es un modo de investigación diagnóstica, se va revelando la situación interna del paciente y el paciente va adquiriendo un conocimiento de su existencia. Captar su diagnosis es parte de su curación. Por ejemplo, aquel que dice "soy un inútil" da prueba de que ya no lo es. Un ejemplo de cómo trabaja el psicoanálisis: no se trata de responderle a la madre de una muchacha que no habla, el porqué no habla, sino que se trata de que después del tratamiento si habla se puede decir que se trataba de un rasgo diferencial histérico. El diagnóstico, si lo hay, sería a posteriori. Otras de las razones por las que no hay que establecer un diagnóstico al principio, es por que en las primeras entrevistas el paciente tiene un motivo de consulta (motivo manifiesto) y poco a poco sale a relucir otra información, otras causas y motivos (motivo latente). Es decir que existen aspectos que no pueden ser accesibles en las entrevistas iniciales y sólo aparecen en momentos más avanzados del tratamiento. Esto significa que el diagnóstico acompaña a todo el proceso analítico, hasta su finalización. A cualquier persona que esté en terapia o piense comenzar una, la principal cuestión es querer trabajar para su transformación y estar dispuesto a que se cuestionen aspectos básicos de su funcionamiento psíquico. Renunciar a que el doctor le otorgue un ser (ser depresivo, ser fóbico, ser anoréxico) para asimilar su vacío.
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