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Poesía y psicoanálisis
"cuando todo está destruido, la posibilidad es poética"
M. O. Menassa
El psicoanálisis cura, pero no puede ser reducido a un método
terapéutico. Movimientos culturales como el surrealismo, que
toca la poesía, la publicidad, el cine, la arquitectura actuales
son imposibles de pensar si no son desde el psicoanálisis.
Gabriel Celaya dice, donde otros luchan, matan, se suicidan, nosotros
les traemos el arma con más futuro, la poesía. La poesía
va más allá de ser un género literario, es una
mirada que se acerca a la realidad. Además es un mecanismo de
producción de salud, uniendo salud y creatividad, dice Menassa
que no hay en los vericuetos del alma humana, ningún camino trazado
para el arte o para la locura, en el hombre todo se construye, hasta
sus instintos.
Hoy, como acercamiento a la poesía, un fragmento de un poema
de Almafuerte, que aunque no es contemporáneo podréis
observar la vigencia que tiene, por eso se dice que la poesía
tiene un inscripción atemporal y es un método de conocimiento.
Suele que ocurrir, que en unos cuantos versos se puede transmitir más
que un libro lleno de teorías.
SONETOS MEDICINALES
¡AVANTI!
Si te postran diez veces, te levantas
Otras diez, otras cien, otras quinientas
No ha de ser tus caídas tan violentas
Ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
Con el hambre general con que las plantas
Asimilan el humus avarientas,
Deglutiendo el rencor de las afrentas
Se formaron los santos y las santas.
Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
Nada más necesita la criatura
Y en cualquier infeliz se me figura
Que se rompen las garras de la suerte
¡Todos los incurables tienen cura
Cinco segundos antes de la muerte!
¡PIU AVANTI!
No te des por vencido, ni aún vencido,
No te sientas esclavo, ni aún esclavo,
Trémulo de pavo, piénsate bravo,
Y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del calvo enmohecido,
Que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;
No la cobarde intrepidez del pavo
Que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora,
O como Lucifer, que nunca reza,
O como el robledal, cuya grandeza
Necesita del agua y no la implora
¡Que muerda y vocifera vengadora,
Ya rodando en el polvo tu cabeza!
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