RELACIÓN PADRES E HIJOS

Es fácil escuchar padres diciendo: mi hijo tiene problemas de comportamiento, mi hijo tiene fracaso escolar, mi hijo es hiperactivo, mi hijo tiene problemas con la escritura, mi hijo tiene problemas con la comida, mi hijo es asmático, mi hijo… Y ustedes señores padres, ¿gozan de salud psíquica?

En la educación y desarrollo de los hijos no sólo intervienen los padres, sino también profesores, educadores y familiares allegados que tienen peso y decisión en la producción de cualquier situación vital. Es decir son personas implicadas tanto en la producción como en la curación de síntomas.

Por el lado de la familia, desde la experiencia clínica, el psicoanálisis enseña que los trastornos que aparecen en el desarrollo educativo del niño, guardan una relación cercana a padecimientos neuróticos en uno o dos de los padres. El tema de las neurosis actúa en los problemas del aprendizaje, en las dificultades para aceptar el crecimiento, el fracaso escolar, los conflictos generacionales o las crisis familiares. Para contribuir a que un hijo crezca mentalmente sano y no nervioso, se exige de los padres que gocen de salud mental, también que tengan conocimientos sobre las fases del desarrollo infantil, formas de aprendizaje y que estén dispuestos a cambios de creencias, formas de relacionarse. De esta forma se evitaría los castigos de algunas manifestaciones que son constitucionales, pero que de ser sometidos a una represión violenta tales conductas no garantiza su desaparición ( complejo de edipo, el narcisismo, las disposiciones perversas, el erotismo anal…)

Por el lado de los profesores y teniendo en cuenta el nivel de deseos inconscientes, hay que pensar que lugar ocupa el educador en su relación con los alumnos y que lugar ocupan los alumno en relación al educador.

Un buen educador, es aquél que sabe transmitir pero también es aquél que sabe escuchar. El profesor, debería entender y tolerar los deseos efectivos que sobre él se generan. Un alumno que habla y molesta, puede ser un modo de exhibición para reclamar a gritos ser amado, ya sea por el profesor o por el resto de sus compañeros de clase. Porque detrás de la imagen, siempre hay algo inconsciente que habla y el profesor, tiene que aprender a escuchar estos procesos.

En cualquier caso, además de que padres, familiares…tenga influencia sobre el desarrollo del niño, el propio niño es un sujeto, también le suceden cosas y tiene su propia realidad. Por esas razones, el niño tendría que recibir tratamiento.