Vergüenza

Hoy no puedo
hacer otra cosa que esperar inútilmente
desconsolado, con rabia, con desidia, con miedo,
con vergüenza, con todo lo de siempre.
F. Urondo

La vergüenza anda siempre por ahí. Por sitios vulgares, siniestros, tiernos y hasta mortecinos. No se le escapa ningún escenario. Anda siempre intensa, dispuesta a delatar a cualquiera. Ella no tiene escrúpulos y no entiende de novatos, expertos, compromisos, enamorados o pactos de guerra. La vergüenza anda suelta.
¿Qué es la vergüenza?
La vergüenza es un sentimiento, causado por ideas o acciones, reales o fantaseadas referidas a uno mismo y que se teme que otros conozcan. Es aquí donde cobra valor la mirada ajena, el no querer ser visto. Como si algo de lo mío o de lo que oculto, tuviese algún valor.
La vergüenza es un fenómeno del que muchos eluden hablar, considerada casi como un tabú. Un sentimiento que puede llegar a ser bastante incómodo: puede hacernos dudar, perder confianza, sentirnos solos y puede perturbar nuestras relaciones sociales.
La vergüenza llegará a ser un síntoma en la medida que limite el desarrollo de la vida cotidiana. Además si pensamos que el trauma es de origen psíquico y no una cuestión real (accidentes, separación de los padres…), el miedo, la angustia, la vergüenza, pueden actuar como causa del trauma.
Entre las cosas que producen vergüenza hay muchos factores, entre ellos lo referente al sexo: mostrarse desnudo, hablar de sexo o con el otro sexo; y también los referentes al dinero.
En muchas ocasiones, la vergüenza delata la no aceptación de la diferencia: no sólo la diferencia corporal, sino la diferencia en los deseos. Si yo no deseo lo mismo ni de igual forma que mi familia, que mis amigos, entonces entra en juego la desolación y la vergüenza. Y sólo bajo la aceptación de las diferencias desaparece ese sentimiento.

¿De dónde viene la vergüenza?
La vergüenza está relacionada con la autoevaluación, es decir con el yo y el superyó. Es un sentimiento que está vinculado al narcisismo, un sentimiento vinculado a las metas que puede alcanza o no un sujeto, consideradas más ideales que reales.
El superyó, mandan sobre el Yo ¿pero como hace esta función? Nada más nacer, somos todo Ello y vamos renunciando a la satisfacción inmediata por la aparición del principio de realidad. Más tarde, a ese principio se une la conciencia moral. El superyó, que es esa conciencia, juzga el pensamiento y la conducta. Y es él, el que se encarga de castigar los incumplimientos a través de sentimientos de culpa, vergüenza, orgullo, baja autoestima.
Entonces la vergüenza puede aparecer bien porque creemos que hemos cometido una falta, o bien porque creemos que nosotros o algo nuestro es importante y consideramos que somos objeto de atención.