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Lo hago porque me gusta

Lo hago porque me gusta

Psicologo Psicoanalista Málaga

Me pregunto de dónde sacáis vosotros las coordenadas o inspiración para manejaros con vuestras vida. No digo encontrar las claves de vuestra existencia, pero si pinceladas que hagan los días más amables. Cuando uno no está ensimismado, es en la propia vida cotidiana que uno puede sorprenderse y empezar a tener nuevas consideraciones.

Hace unos días mi hija de 5 años me preguntó por unos puzzles que no encontraba. Le dije que los había quitado de ahí porque para ella ya eran muy fáciles. Y me contesto rápidamente: ¡y eso que importa si es fácil o difíci!

Para mi fue un revelación. Hacer las cosas por placer, porque se disfruta, porque si. Sin buscar justificaciones, sin buscar sentidos, sin que todo nuestros actos tenga que estar orientados por la productividad, la mejora constante, el esfuerzo. El gusto de hacer cosas porque te gustan.

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 951 91 81 21

Las claves de la autoestima

Las claves de la autoestima

Psicologa Psicoanalista Málaga Genoveva Navarro Autoestima

¿Crees que la causa de tus problemas es porque te falta autoestima? Quizás seas de los que piensa que te va mal tu relación de pareja y te dejas pisotear porque no te tienes suficiente amor propio y te falta autoestima; o que si fueses una persona más segura y te quisieses más, con más autoestima, te pasarían cosas mejores y serias más popular; o que si no te aplastase tu sentimiento de inferioridad y tuvieses más autoestima podrías tener un trabajo mejor.

La autoestima es un concepto que se escucha hablar de él por todas partes y no precisamente a cargo de profesionales: desde revistas, programas de radio, influencers, manuales de autoayuda, conversaciones de amigos, en el núcleo familiar… Es tan popular que parece que fuese una de las principales claves del bienestar. Pero hablar tanto sobre autoestima y hacerlo a la ligera favorece que se banalice el concepto, y también que se descontextualice información, y que de algún aspecto concreto se haga un mantra, como por ejemplo el “quererse a uno mismo” que se ha convertido en el motivo central sobre el que gira la vida de muchas personas.

Circulan muchas propuestas para mejorar la percepción que tenemos de nosotros mismo, y la verdad es que cuando uno se lo propone no es difícil encontrar rasgos positivos que nos describan. ¿Pero qué sucede? Poner todo nuestro esfuerzo en estos ejercicios para ganar autoestima no garantiza ni satisfacción ni éxito. No es sólo una auto percepción, ni se trata de cambiar pensamientos negativos por positivos, ni tampoco se trata de que toda nuestra vida sean autocuidados. La autoestima no es un concepto simple y está vinculado a otros muchos aspectos. Ubicar el foco del malestar en la falta de autoestima, desvía la atención de otros temas más cruciales y que podrían hacernos entender cuáles son las verdaderas dificultades que están impidiendo que nos sintamos bien.

Si crees que tienes baja autoestima o que te falta autoestima, te invito a seguir leyendo. La apuesta del psicoanálisis no va encaminada a fortalecer la imagen que tenemos de nosotros mismos sino a escuchar al sujeto, porque las respuestas que andamos buscando sobre lo que somos hay que buscarlas en otro sitio.

  1. ¿Sientes que te falta autoestima? Empieza por conocer tu historia

Para empezar a constituirnos como personas, nos vamos forjando a través de distintas identificaciones. Identificaciones que hemos adoptado de cosas que nos han dicho, de cosas que hemos escuchado, de cosas que son el resultado de nuestra interpretación. Otras veces nos identificamos con el lugar que “nos dan” en la familia y que adoptamos: el listo, el responsable, el fuerte, o incluso negativos: el tonto, el vago, el raro.

La incomodidad llega cuando se crea una distancia entre lo que dicen los demás de nosotros, y lo que nosotros somos realmente, eso genera inseguridad, malestar, falta de amor propio y de autoestima.

En un proceso terapéutico uno llega a descubrir qué identificaciones no le están funcionando y qué cosas si le describen y le sientan bien. No hay una identidad última que responda a la esencia de que es uno mismo. Uno se puede desprender de identificaciones y dejarlas caer, e identificarse a otras cosas.

  1. ¿Sientes que te falta autoestima? Elimina la comparación de tu vida.

La mayoría de las personas nos comparamos, y no precisamente para alegrarnos de las bondades de las diferencias y disfrutar del punto chulo de cada uno. No. Es una comparación en la que nos perdemos y en la que casi siempre suponemos que el otro es mejor.  Frente a esa práctica perniciosa, uno se queda en menos: soy peor, no valgo nada, no soy suficiente… ¿por qué nos comparamos? ¿y por qué nos tragamos el anzuelo de que el otro es más y mejor?

Por un lado, nos produce tranquilidad que haya alguien que esté feliz y satisfecho para siempre. Por eso la tendencia es a suponer al semejante como un yo ideal. El problema es que frente a los ideales uno se ve miserable y se ponen en juego las pasiones y las rivalidades.

Y por otro lado estamos necesitados de que alguien nos diga cómo se hacen las cosas, así mientras supongamos gente mejor, estimamos que ellos sí tienen las claves, alguien podría decirnos cómo se hacen las cosas, que nos den esa seguridad que tanto gusta, pero esa garantía no hay. Solo hay jugársela, hoy día se hace insoportable elegir lo que está bien o no, lo que es ético o no frente a mi deseo, elegir es estar a solas.

 

  1. 3. ¿Sientes que te falta autoestima? Buscar poner tu energía fuera de ti.

Es frecuente escuchar cómo la gente pospone citas, búsqueda de trabajo, comienzo de aficiones para otro momento en que se encuentren mejor. ¿Y si yo os dijese que es justo al revés? ¿Qué tal si apostamos primero por el amor? Entendiendo el amor como un interés hacia las personas, estudios, trabajo, amor a todo, hacia la vida en general.

Lejos de potenciar el individualismo, la autoimagen, la autoayuda, tender al fortalecimiento yoico, el psicoanálisis apuesta por el amor. Tomar el camino del amor permite vivir con menos malestar, porque tener todo o casi todo el interés en uno mismo tiene la desventaja de que entraña mucha agitación y eso se vive con malestar, es algo muy intenso y angustioso.  Freud en su texto “introducción al narcisismo” de 1914, señalaba:

– “el estancamiento de la libido en el yo ha de ser sentido como displacentero”

– “la vida anímica se ve forzada a traspasar las fronteras del narcisismo e investir de libido objetos exteriores”

– “un intenso egoísmo protege contra la enfermedad; pero, al fin y al cabo, hemos de comenzar a amar para no enfermar”

Esta última afirmación de Freud me encanta. Nos da la clave para sentirnos bien, entonces si lo que estás buscando es más autoestima, ¿en qué relaciones, proyectos… tienes puesta tu energía? Somos aquello por lo que nos interesamos. Pero hay que tener cuidado, porque pareciera que es excluyente amar –en su sentido más amplio- y el amor hacia uno mismo. Ni todo para los demás, ni todo para uno mismo.

 

  1. ¿Sientes que te falta autoestima? En ti también hay algo que trabaja contra ti.

Seguro que hay días que te vienes arriba y te sientes con buena autoestima, y otros días sin mucha explicación te sientes insuficiente o inseguro –aspectos relacionados con la autoestima-

En nuestra vida cotidiana podemos comprobar cómo muchas veces actuamos en contra de lo que queremos. Hay que estar advertidos y conocer los modos en que cada uno se pone la zancadilla. Creemos que somos dueños de todo lo que hacemos y decimos, pero todos hemos experimentado que hay veces que algo más fuerte que nosotros nos empuja a actuar contra nosotros mismos. El enemigo no está fuera, lo tenemos incorporado.

 

  1. ¿Quieres autoestima? La premisa “si quieres puedes” es falsa.

A veces el sentimiento de inferioridad parte de la premisa de que podemos con todo y que si uno se lo propone todo es posible. Eso, más que una falta de autoestima, es un exceso de estima. Partir de esa premisa es creer que somos omnipotentes, y eso es un delirio del yo que ante cualquier contingencia se verá fácilmente afectado.

Es conveniente valorar qué cosas si son posibles, y qué cosas no están bajo nuestro control y son imposibles. Así será más fácil librarse del sentimiento de impotencia, incapacidad.

Merece la pena tomarse el tiempo de conocer los entresijos de la autoestima y toda la sustancia que tiene. Y está bien saber y conocer, pero para que algo se transforme no basta acumular información, hay que hacer la experiencia del inconsciente. En este sentido, el trabajo analítico es muy enriquecedor porque permite detectar y cuestionar los axiomas con los que funcionamos e interpretamos los hechos, y que caiga el filtro de las malinterpretaciones aporta nuevos valores. También permite ubicar al “enemigo” y hacerse cargo de lo que ello supone, sin culpar a otros y sin autorreproches. Además, permite esclarecer y establecer qué entra dentro de lo posible y qué es del orden de lo imposible, aliviando de forma automática el sentimiento de incapacidad e inutilidad. Eso da una tranquilidad y una energía que no es a base de fortalecer el yo ni la imagen.  Hay que tener disposición, ganas de confrontarse a uno mismo, tomar decisiones, sorprenderse y reírse de cómo uno hace ciertas cosas. Todo eso se logra hablando.

 

Genoveva Navarro
Psicóloga Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262

Psicología de la maternidad

Psicología de la maternidad

Psicologa Psicoanalista Malaga Genoveva Navarro

 

En el mes de mayo se celebra el día mundial de la salud mental materna. Un día para aumentar la conciencia acerca de los problemas de salud mental de las madres, con la finalidad de que más mujeres busquen ayuda, reciban tratamiento adecuado y sufran menos.

La celebración de este día es bastante desconocida, pero me parece muy interesante no tanto la idea de reivindicar asistencia, como por poner de manifiesto que en el proceso que va desde desear un hijo hasta que un hijo llega al mundo, y una pareja se convierte en padres, no es idílico. Es una experiencia que además de expectación e ilusión, pueden llevar apareada incertidumbre, imprevistos, acontecimientos traumáticos, angustia, sentimientos ambivalentes…

Desde los deseos previos de concebir un hijo hasta los primeros momentos de crianza, hay una gran variedad de situaciones que comprenden ese periodo:
-una mujer que no sabe si quiere ser madre,
-una mujer que quiere ser madre pero tiene miedo
-una mujer que quiere ser madre soltera
-una mujer que quiere ser madre y no puede
-dos mujeres que quieren ser madres
-dos hombres que quieren ser padres
-un embarazo imprevisto
-un embarazo interrumpido
-un embarazo complicado
-una recién madre que no sabe qué hacer con su bebe
-una madre o unos padres con sentimientos contradictorios
-una pareja que se desestabiliza ante la llegada de un hijo, sea el primero, el segundo, o el número que sea

Es evidente que me he dejado atrás muchas situaciones, y hay alguien que no se identifica con ninguna de las que he enumerado. Sería imposible enumerarlas todas, porque se pueden dar tantos motivos de consulta como personas. Pero, ¿por qué alguien que busca quedarse embarazada, o está embarazada, o es recién madre, tendría que consultar a un profesional?

Todo puede transcurrir con normalidad, o mejor dicho sin sobresaltos, pero la persona puede encontrarse enrarecida, o puede que sus dificultades vitales se vean en ese momento acentuadas, o que le embarguen dudas y miedos, al punto de producirle un sufrimiento que le hace consultar. También puede ocurrir que los acontecimientos se desarrollen con incidencias y eso le desborde, y sea esa la causa que le lleva a consultar. Lo único común en todas las situaciones es el malestar, el sufrimiento, y eso ya es motivo de consulta.

La búsqueda de un embarazo, tratamientos de reproducción asistida, la concepción, el embarazo, el parto, el posparto, el puerperio, los duelo gestacional o perinatal, hablamos de un momento de transformación, cambia la mujer, cambia la pareja, cambia la familia. Esto implica un reacomodamiento que a veces se torna complicado. Y no sólo es qué haya que buscar una nueva comodidad –una reconfiguración de la propia vida-, sino que es un momento muy fecundo para que aparezca temores, ideales, identificaciones, que hagan vivir estos momentos con más sombras que luces.

Hay que poder alojar el deseo de ser padres. Hay que transitar la incertidumbre de la concepción. La experiencia del embarazo. Y hay que poder encontrarse con el hijo porque a veces es un puro desencuentro. Y es complicada la prevención, porque a priori no sabemos qué aspectos subjetivos se van a activar en el viaje de la maternidad.

Además hay que tomar por separado lo que le pasa a la madre, y lo que le pasa al padre.

Quien viene a consultar a veces lo hace por un tema específico –dudas sobre si ser madre o no, ansiedad durante el embarazo, la pérdida de un bebé, depresión postparto…- o lo hace por un malestar que no puede ubicar. Y lo que se puede observar en muchos casos es que además de ese malestar por las circunstancias, aparece solapado otras complejidades de su carácter.

¿En qué consiste esa ayuda específica?

Existen distintas posibilidades para ser acompañados en estos momentos. Hacerse acompañar de una escucha analítica, además de tener presente las circunstancias y amortiguar la angustia, y poder atravesar la situación con la máxima serenidad posible, también es una apuesta por indagar en la relación, extraña relación, que uno tiene consigo mismo. Y de este modo aparecerán recursos que no sospechábamos que teníamos, y se pondrán de manifiesto tendencias y repeticiones que dirigían nuestra vida como si se tratase de un destino.

Es una escucha activa que permite a la persona un apaciguamiento a partir de poder encontrar algún sentido, poder poner en palabras sensaciones que sólo eran sentidas y no se encontraban palabras exactas para nombrarlas, y también poder hacer un hueco a lo que no tiene ninguna explicación.

El tratamiento psicoanalítico está indicado para identificar lo que está ocurriendo, poder tomar decisiones, para detenerse o para continuar, pero seguro para poder seguir adelante con la vida. Es muy poco eficaz consolarse con dichos o frases populares, como “eso le pasa a mucha gente”, o “no se puede estar mal si se acaba de tener un bebé”, o que una pérdida se pasa teniendo otro hijo.

No se puede perder de vista que lo que puede llegar a experimentar una mujer que se convierte en madre, puede obstaculizar la relación con su pareja, con el hijo recién nacido o con otros que tuviese. Tener en cuenta esto es muy importante a la hora de ubicar dónde está el problema.

El embarazo y el nacimiento de un hijo es un momento rico donde se producen muchos cambios: cambios físicos, cambios de posición –de mujer a madre, de ser hija de su madre a ser madre de su bebé-. También puede ser un momento donde se reactivan conflictos sin resolver –como la relación entre la mujer y sus padres, especialmente con la madre-. O si hay la pérdida de un bebé, un duelo incapacitante puede estar vinculado a otro duelo anterior sin resolver. También es un momento donde todo lo relacionado con la feminidad puede vacilar.

Y no sólo es que detrás de una demanda manifiesta pueda haber otra complejidad que aparece solapada. Además el psicoanálisis abre un espacio para poder reconocer y tolerar sentimientos normales de frustración, agobio, ambivalencia, autoexigencias e idealizaciones, que muchas veces nos pasan desapercibidos.

Os dejo una breve ilustración de dos casos sencillos:

Lucia acudió a terapia después del nacimiento de su segundo hijo. El embarazo, el parto y los primeros momentos habían ido bien, y estaba contenta por ello. Pero había algo que no le permitía disfrutar de que ahora eran una familia de cuatro. Hicieron falta varias sesiones hasta poder esclarecer que estaba identificada a su madre –que también había tenido dos hijos- y que estaba viviendo las cosas como lo haría su familia de origen y no como lo haría ella misma.

Sandra llego a terapia porque estaba buscando un hijo y no lograba un embarazo, y empezaba a plantearse tratamientos de reproducción asistida. Desde el principio se hizo evidente la extrema dependencia de Sandra hacia su madre, y con el transcurso de las sesiones se puso de manifiesto que el deseo de ser madre era un deseo de su propia madre que anhelaba tener un nieto. Sandra decidió parar con todo y darse un tiempo.

Genoveva Navarro
Psicóloga Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262

Magia en el cuerpo

Magia en el cuerpo

Psicologa Psicoanalista Málaga Genoveva Navarro

 

Mirarte, tocarte, sentir la magia en el cuerpo. Nada puede sustituir el encuentro.

(Lo virtual es funcional y ya está)

*Pintura sin texto de Safet Zec

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
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Recursos amables

Recursos amables

Psicologa Psicoanalista Malaga Genoveva Navarro

¿Qué está siendo para ti el confinamiento? Hay tantas formas de vivir este estado de alarma como personas. Si estás feliz y contento y poco afectado, me alegro. Si lo estás pasando mal, por distintas razones, quizá ahora más que nunca, es el momento de bucear. Tener ese espacio para saber algo más de tu lado antipático, pero también para que surjan recursos amables. Hay un mundo que ignoras.

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
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El valor de las cosas

El valor de las cosas

Psicologa psicoanalista Malaga Genoveva Navarro

Aquel que se encuentra en una situación de pesadumbre, acaso ¿no pagaría lo que fuese por tener salud y capacidad funcional? Los resultados que cada uno alcanza en su terapia, son de un valor incalculable.

Sin duda, «lo más costoso en esta vida es la enfermedad…y la tontería» (Freud 1913)

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
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Experiencia

Experiencia

Psicologa Psicoanalista Málaga Genoveva Navarro

No es lo mismo estudiar sobre natación que nadar. Tampoco es lo mismo leer poemas de amor que lanzarse a la aventura del amor. Y tampoco es lo mismo leer libros o asistir a conferencias de psicología o psicoanálisis que psicoanalizarse.

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 951 91 81 21

 

 

Hijos y madres

Hijos y madres

Psicologa Psicoanalista Malaga Genoveva Navarro

 

No es lo mismo la relación madre-hijo que la relación madre-hija. La relación madre-hijas es más complicada. Esta relación en muchas ocasiones puede tomar formas aparentemente cariñosas  y al mismo tiempo puede resultar destructivas. Las dificultades de esta relación puede tener efectos tanto en la madre como en la hija.

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
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El Psicoanálisis vuelve a la vida más simple

El Psicoanálisis vuelve a la vida más simple

Psicóloga Psicoanalista Málaga

El psicoanálisis reordena el enmarañado de impulsos dispersos, procura enrollarlos en torno a su carretel. O, modificando la metáfora, el psicoanálisis suministra el hilo que conduce a la persona fuera del laberinto de su propio inconsciente.

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
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