CUANDO LOS NIÑOS NO QUIEREN HACER CACA

Hoy en nuestra sección aprendiendo a educar, vamos a hablar de una situación bastante común en los más pequeños pero que a veces dura toda la vida: cuando los niños no quieren hacer caca.

En programas anteriores, hablábamos de cómo la zona bucolabial era muy apropiada para permitir el apoyo de la sexualidad, por ejemplo el niño le gustaba succionar sin necesidad de tomar alimento. Algo así ocurre con la zona anal. Por ejemplo, los trastornos intestinales, tan frecuentes en los años infantiles, hacen que no falten nunca a esta zona intensas excitaciones.

Aquellos niños que utilizan la excitabilidad erógena de la zona anal, lo revelan por el hecho de retardar el acto de la excreción, hasta que la acumulación de las materias fecales produce violentas contracciones musculares, y su paso por el esfinter, una viva excitación de las mucosas. En este acto, y al lado de la sensación dolorosa, debe de aparecer una sensación de voluptuosidad. Uno de los mejores signos de futura anormalidad o nerviosidad es, en el niño de pecho, la negativa a verificar el acto de la excreción cuando se le sienta sobre el orinal; esto es, cuando le parece oportuno a la persona que está a su cuidado, reservándose el niño tal función para cuando a él le parece oportuno verificarla.

Pero, además, entraña para el pequeño otras varias e importantes significaciones. El niño considera los excrementos como una parte de su cuerpo y les da la significación de un "primer regalo", con el cual puede mostrar su docilidad a las personas que le rodean o su negativa a complacerlas. Desde esta significación de "regalo" pasan los excrementos a la significación de "niño"; esto es, qué según una de las teorías sexuales infantiles representan un niño concebido por el acto de la alimentación y parido por el recto.

La retención de las masas fecales intencionada, por tanto, al principio, para utilizarlas en calidad de excitación masturbadora de la zona anal o como un medio de relación del niño, constituye además una de las raíces del estreñimiento tan corriente en los neurópatas. La importancia de la zona anal se refleja luego en el hecho de que se encuentran pocos neuróticos que no posean sus usos y ceremonias especiales, escatológicos, mantenidos por ellos en el más profundo secreto