Genoveva Navarro Psicoanalista Malaga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El resultado de un análisis es efecto de un proceso, es decir es fruto de una marcha, algo gradual como podría ser el crecimiento físico. Pero además al mismo tiempo, también hay efectos que se producen de forma inmediata. Es decir, hay algunos cambios que se producen a corto plazo, y hay muchos otros cambios, más profundos, que van apareciendo con más tiempo.

 

Hablando de los efectos a largo plazo, de la misma forma que un bebé se transforma en adulto, en la vida del paciente van apareciendo cambios: cosas que antes eran consideradas importantes dejan de serlo, tareas que parecían difíciles se tornan fáciles, las relaciones se vuelven menos conflictivas, se modifican actitudes, la vida se torna más interesante.

 

La tristeza, la angustia, la hostilidad, van cediendo poco a poco gracias a que el paciente va construyendo un relato distinto, un relato mejor, de su propia vida, en la que ahora tiene cabida lo que antes permanecía oculto, reprimido o desmentido para él mismo. Esto permite que las elecciones sean tomadas con otra libertad y no bajo el yugo de un estigma que pasa desapercibido. El psicoanálisis es una posibilidad de conocer cuales son nuestras coordenadas y así poder tener una mejor orientación para movernos por la vida.

 

Incluso en las condiciones más hostiles se puede producir un cambio, porque siempre existe un margen de maniobra. “El espacio justo para sacar nuestro coche del aparcamiento” consiste en asumir la responsabilidad que tenemos en las respuestas y decisiones que tomamos en la vida. Con coordenadas y espacio de maniobra, ya contamos con mejores condiciones para poder poner en marcha nuestro coche y llegar a algún destino.

 

Comparto con vosotros una breve viñeta clínica: Paula se presentó en consulta como una persona que a pesar de haber conseguido logros no podía disfrutarlos y muy a menudo era presa de unos arrebatos que le hacían desconectarse de todo: trabajo, pareja, amigos, aficiones. Procede de una familia en la que todas las mujeres, -su abuela, sus tias, su madre- tienen alguna adicción y les lleva a formar familias que funcionan de una forma muy caótica, o mejor dicho no llegan a funcionar. Primero fue apropiarse de ese relato que le pasaba desapercibido, y después fue empezar a diferenciarse de las mujeres de su familia. Ahora  Paula es la primera mujer de su familia que está felizmente casada y con hijos. En reiteradas ocasiones dice: “¡De la que me he salvado!, si no llego a encontrarme con el psicoanálisis para mí también había eso”.

 

 

Escrito por Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalisita
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 605 963 410