Genoveva Navarro Psicoanalista Mala Mijas Fuengirola

 

 

 

 

 

 

 

Quizá tu eres de esas personas que está convencida que la causa de su malestar son los demás: tu marido que es poco colaborador, que no te tiene en cuenta, que es muy pasivo; o tu padre, una persona poco comunicadora, machista, egoísta, o tu hijo porque no te cuenta todo lo que quieres, porque sale mucho, porque no quiere un trabajo un formal.

¿De verdad crees que con otro marido, otro padre, otro hijo… se acabaría tu desazón? ¿De verdad crees que ellos son el obstáculo para que tu vida florezca? ¿De verdad crees que son ellos los que te frenan y te impiden llevar a cabo la vida que quieres? Sin duda, “quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer nada, encuentra una excusa”.

Si eres de los que piensa que los demás tienen la culpa y que si cesa la causa, terminan los efectos, no sigas leyendo. En este caso si tu conciencia te lo permite pon tierra de por medio y a vivir la vida si puedes. Si sospechas que tu malestar no desaparecería con un cambio de esas personas continúa leyendo, porque sabes que muerto el perro no se acaba la rabia, porque la rabia habita en ti.

Ya que nadie te apuntala la cabeza con un arma para que hagas o dejes de hacer las cosas, entonces ¿qué te impide tener la vida que quieres? Hay una parte de ti con quien hablas, discutes, te obliga a hacer cosas que no quieres, te hace dudar…Te propongo para este 2016 que no pongas tanto empeño en tratar de entender por qué tu marido es como es, o tu madre o tus hijos, y te dirijas más a entender por qué haces tú lo que haces, y por qué te pasa lo que te pasa. Toca revisar cómo te relacionas contigo mismo. Para animarte a seguir por este camino –más de asumir responsabilidad que de buscar culpables-, te informo que a grosso modo dos de cada diez veces ocurren contingencias desafortunadas que justifique el desánimo, pero las 8 veces restantes nuestro estado de ánimo es el resultado de un pacto entre nuestra conciencia y nuestra parte inconsciente.