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Lucía espía a su ex novio por Facebook, dice que le gustaría no hacerlo pero lo hace casi de modo impulsivo y no lo puede controlar. Luis intenta controlar no salir tanto de borrachera, pero no sabe cómo acaba siempre bebiendo más de lo que quisiera. Andrés intenta controlar la comida, pero siempre se encuentra que come lo que no debe y en lugar de frenarse se deja llevar escudándose con la frase “ya de perdidos al río”. Y como estos casos, seguro que se le ocurren muchos otros ejemplos: controlar arrancarse pelos de la cabeza, controlar no discutir, controlar la inseguridad, controlar la apatía.

¿Es cuestión de controlar y tener mucha voluntad? A veces se trata de una falta de información o educación, y aportando unas breves pinceladas la “conducta problemática” o síntoma remiten. Sin embargo, otras veces conocer la teoría no es suficiente, cuantas veces habrán escuchado: “si yo la teoría me la sé, pero no consigo llevarlo a la práctica”,  ¿qué pasa en estos casos?

No sólo se trata de tener o no tener conocimiento teórico. Por ejemplo, en el caso concreto de la comida la mayoría sabe que es mejor comer 5 veces al día para luego no darse atracones en las comidas principales, que es mejor comer integral porque es más saciante, que mejor que comer un snack es tomarse una pieza de fruta porque además de evitar grasas se está aportando vitaminas, fibras. A pesar de estos conocimientos populares, para muchos se torna imposible tener un peso saludable. La gente rápidamente trata de buscar una causa externa: es esta sociedad, la moda, el ritmo de vida estresante… Pero realmente la mayoría de las veces la explicación hay que buscarla en lo más íntimo y a la vez desconocido de cada uno, pero esta es una aventura a la que no todo el mundo está dispuesto a embarcarse. Se trata de entender qué función cumple para nosotros esa conducta que no nos hace bien. Aunque mucha gente coma en mal o en exceso, cada persona lo hace por una razón distinta que tiene que ver con la historia que le precede, con la historia que está viviendo, es decir con su experiencia vital única.

En el momento que cada cual entiende qué papel juega esa conducta casi impulsiva en su vida, estos hábitos suelen ceder. Al conocer la causa de esas actitudes, ya deja de ser algo automático, y se cobra una libertad para obrar de otra forma.

 

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalisita
Nº Colegiada AO- 5262
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Málaga