Hay cosas que usted lleva haciendo toda la vida: ordenar de un modo concreto, el modo en cómo se relaciona con las personas y con su familia, el modo de gestionar la economía familiar, la forma de expresar un desacuerdo, o el modo de festejar o no festejar las alegrías. Algunas de esas cosas sabe por qué las hace, pero otras no. Es más, hay cosas que ni siquiera es consciente de que las hace.

“-¿De modo que no se le ocurrió comprar botines? Insistió Haffner. -Realmente, ahora que usted me lo hace observar, me parece curioso a mí también”. Este es un fragmento de la novela “los siete locos”. Después de que Haffner le hiciera esa observación a Erdosain, éste ya puede elegir comprarse unos botines o no. Podríamos decir que ahora Erdosain es más libre, y tiene más puntos de vista. Esto es sólo un ejemplo, pero en nuestra vida se van repitiendo hechos que vamos viviendo como algo que no tiene importancia y se torna cotidiano, y no se le da valor. Alguna de esas cosas que repetimos son desafortunadas y otras son verdaderas joyas enterradas.

En el ejemplo de esa novela, esta es una especie de revelación que ha ocurrido de forma casual, y nos puede ocurrir a cualquiera de nosotros. No todos tenemos la delicadeza para captar esas apreciaciones. Una respuesta común y vacía a este tipo de revelaciones es: “yo soy así, que le voy hacer”, “yo siempre lo he hecho así”.

Si piensa que su vida podría ser de otra forma, no espere a revelaciones casuales. Pida ayuda porque este es uno de los procesos que tiene lugar en el marco de la terapia: el terapeuta le hace observar al paciente formas de pensar, de actuar, de sentir, que el paciente no se había parado a reconocer. A partir de ahí las cosas pueden ser distintas para ese sujeto. Como ven, el cambio que se produce con la terapia, no es porque “te coman la cabeza”, sino entre otras herramientas, por estas revelaciones que tienen un efecto de verdad sobre el sujeto.

 

Escrito por Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalisita
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 605 963 410