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A LA MISMA HORA
El pasado viernes 7 de marzo yo recibía una llamada para asistir
a la entrega de premios del certamen de cortometrajes VídeoExpress24h
de Cáceres. Partipé en este concurso por mi afición
al cine el miércoles y jueves, un concurso consistente en pensar
un guión, grabarlo y montarlo en 24 horas.
El pasado viernes 7 de marzo una familia recibía otra llamada,
y todos recibíamos la llamada de ETA. En este caso, un grupo
de personas los días o incluso meses antes, planeaban un atentado.
En la vida hay muchas cosas para hacer, pero cada uno pone sus energías
donde le parece o donde puede. Digo donde se pueden porque no siempre
es fácil para la gente acceder a la cultura, el arte o la música.
No sé si compartiréis la opinión conmigo, pero
matar tampoco debe ser fácil. Hay que tomarse un trabajo en planificar,
organizar, aprender a utilizar un arma.
Todo es con trabajo. Todos tenemos energía, pero unos las ponen
en crear, otros en destruir, otros en llorar. Además hay que
decir que el ser humano no es bueno por naturaleza, es un ser entre
cuyas disposiciones instintivas se incluye una buena cantidad de agresividad.
La agresividad es constitutiva del sujeto. La agresividad no es un conflicto
entre sujetos, sino un conflicto en cada sujeto.
La cultura es la encargada de poner barreras a las tendencias agresivas
del hombre. La restricción de la agresividad es el sacrificio
primero y quizá más duro que la sociedad exige al individuo.
¿Por qué el hombre civilizado renuncia a parte de sus
instintos? A cambio de seguridad y supervivencia.
En cualquier caso, aprovecho la ocasión para agradecer que haya
personas, entidades, que se dediquen a organizar cursos, charlas, actos,
certámenes para otros. Más allá del lucro personal
del ente organizador, o el interés propio en el desarrollo de
una actividad en concreto, hay que destacar el acto de generosidad de
organizar eventos para que sean otros los que disfruten. ¿A un
concejal le gustan los cortometrajes o el psicoanálisis? A algunos
sí y a otros no, pero en ocasiones hay que hacer las cosas no
porque nos gusten a nosotros, sino porque gustan a los demás.
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