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A VECES SOMOS MALOS Hay cosas que me sorprenden. Pero la verdad, llegados a este punto, no sé si son las cosas las que me sorprenden, o se trata más bien de que tengo mucha capacidad de asombro. En fin, el hecho que hoy me tiene asombrada, es que a veces uno no es tan bueno. Y las personas, llegamos a no hacer cosas porque eso supondría que otros se beneficien, aunque nosotros también nos beneficiemos. Podríamos decir entonces que es un mito y una falsedad que la gente quiera su propio bien. En ocasiones somos capaces de hacernos mal por fastidiar al otro. Por ejemplo, María comparte piso, y ha pensado en irse de alquiler ella sola. Pero no lo hará porque considera que sus compañeros actuales de piso ganarían en comodidad sin haber dado ni un paso, y ella prefiere fastidiarse con tal de que los otros no se beneficien sin haber hecho nada. No se trata de si compartir piso o no es lo más adecuado, sino que hay que atender a las circunstancias de cada situación. En el caso de María lo que está mal es decidir seguir compartiendo piso para que los otros no tengan bienestar. Lo peor de esta actuación, es que si uno hace las cosas mal, es uno mismo el que se castiga. Y la traición a uno mismo, se paga con mayor castigo, que el castigo que pudiera ofrecer el Estado a otro tipo de actuaciones. Hechos similares también ocurren a nivel laboral, y en este ámbito no sólo nos impide crecer individualmente sino que también repercute en el crecimiento de la empresa. José no cambia de trabajo porque su puesto actual lo ejercería una chica que no le termina de caer bien. A nivel social este fenómeno también tiene sus complicaciones. Gloria no habla en público para que nadie se aproveche de lo que dice, y en lugar de que todos se beneficien, prefiere pasar por tímida. De esta forma en lugar de tener un entorno más inteligente prefiere que sus amigos sean menos listos aunque sea a costa de parecer ignorante. Lo peor de todo esto no es lo hecho, es engañarnos a nosotros mismo. Es pensar que dejamos de hacer cosas porque no nos apetece en lugar de pensar que no las hacemos por fastidiar al otro. Queda claro con ejemplos cotidianos que a veces somos malos. Además de este impedimento, no podemos obviar que dar un paso hacia delante, mejorar, supone un cambio. Y la tendencia humana es a no querer mejorar, porque eso vendría a interrumpir la tranquilidad existente. Parece que existen dificultades para crecer. Por raro que nos parezca este fenómeno, nada de lo humano nos
es ajeno, ¡todo nos puede pasar a nosotros!
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