Psicoanalista y Psicologa Malaga

 

Carta a un pesimista

El ser humano siempre hace todo lo que hace para algo o para alguien.
También lo que no se hace es para algo o para alguien.
Pensamiento Grupo Cero

Querido pesimista:

Todo en la vida tiene dos caras, como una moneda. Pero me pregunto por qué tú siempre te fijas en la misma cara. Es cierto que existe lo malo y lo bueno, pero lo que no es cierto es que ambas caras tengan la misma probabilidad de ocurrir. Para que ocurra lo malo tiene que darse una serie de circunstancias, si uno va haciendo lo que corresponde no tiene por qué temer a rupturas repentinas. Es decir, que por lo general, de un día para otro no me quedo sin trabajo, ni sin pareja, ni me entra una enfermedad, ni me enfado con todos los amigos, ni soy odiado por todos.

Seguramente lo malo no sea tan malo, aunque siempre, también hay que asumir, lo malo tendrá un lugar. Prevenirse de las cosas o ir al psicólogo no va a impedir que esas cosas no ocurran, lo que si aporta es una mayor dotación de herramientas para afrontar cualquier situación o puede evitar enfermar de tanto pensar el mal que puede llegar a pasar.

Casi nada de lo malo es tan malo. De toda experiencia se puede sacar un aprendizaje y cualquier situación puede servir como motor de cambio. Es muy importante transformarse con cada experiencia. Digamos que no es más maduro o experto el que más vivencias tiene, sino el que más veces se ha transformado en cada situación.

Veo que siempre que te marcas un propósito o una expectativa para tu vida, te asaltan millones de dudas, entras en una desconfianza total sobre tu rendimiento. Me gustaría decirte que esa duda es para todos igual. Es decir, que ante todo acto nuevo, frente a toda decisión, siempre hay un titubeo, una duda. Lo que pasa, que para ti, todo se te muestra exagerado, como si lo mirases a través de un microscopio.

¿Qué pasa con tu pesimismo? Cuando piensas en tu vida lo ves todo mal y pequeños detalles los llevas al extremo. Algo puedes hacer para mejorar, pero no estoy segura de que quieras renunciar a tus tendencias quejicas, sufridoras, insatisfechas, masoquistas. Hay que renunciar a las fantasías y pasarlo todo por la palabra y la acción.

Puede ser que el pesimismo (pesi-mismo: el peso sobre ti mismo) se haya apoderado de ti. Pero también se me ocurre que podrías estar siendo víctima de una depresión, aunque no sé si además del pesimismo se dan en ti otros síntomas como sentimiento de fracaso, pérdida de autoestima o apatía.

Ya me contarás en próximas cartas. Porque no vive igual quien transita por los días sin darse cuenta de lo que le pasa, que quien transita por los días dándose cuenta de algo. Solamente quien se percata de algo puede cambiar.

Un beso directo para ti. Espero que pases de lo subjetivo a lo objetivo y que ninguno de tus obstáculos pensados trunque tus objetivos.