Psicoanalista y Psicologa Malaga

 

CELOS: ¿TENGO TENTACIONES INFIELES?

"Los celos son una enfermedad y no se puede ni se debe andar con las heridas al aire"
M. O. M.


Celos, envidia, tristeza, amor, temores… tenemos todos los sujetos y se consideran estados afectivos normales. Son modos de considerar determinadas situaciones o determinadas relaciones. En ocasiones los afectos tienen algún tipo de manifestación que hace que el sujeto no comprenda el porqué de su comportamiento. La mayoría de los afectos pueden mostrarse de manera consciente, pero hay veces en que dicha manifestación es inconsciente: en forma de boicoteos, equivocaciones donde se hace fracasar a otro… un proceso donde siempre se culpa al otro y se llega a un deterioro afectivo.

No es posible no ser celoso. Y el que dice no serlo, es que ha reprimido los celos y los manifiesta de manera inconsciente. Visto desde otro sitio, los celos son puertas de deseo, en lugar de destruir en lo que no se participa, se quiere participar en lo que se construye.

Podemos hablar de tres tipos de celos: celos concurrentes o normales, celos proyectados y celos delirantes:

-Celos concurrentes o normales: están relacionados con la inseguridad. Se tiene miedo de perder a la persona querida. La actitud celosa se tiene contra un tercero al que se considera rival.

-Celos proyectados: se da tanto en los hombres como en las mujeres. Nace por un deseo de ser infiel a la persona querida, pero que no se tolera y queda reprimido. Los sujetos que niegan experimentar tentaciones de infidelidad (en su realidad inconsciente), sienten tal presión, que suelen acudir a un mecanismo inconsciente para aliviarla: proyectan sus propios impulsos de infidelidad en la otra persona.

-Celos delirantes: se da en ambos sexos, pero es más frecuente en los hombres. También nacen de una tendencia infiel reprimida, pero en este caso los objetos de la fantasía son homosexuales. Hablamos de celos paranoicos y sirven para rechazar la homosexualidad. El deseo se esconce de la siguiente manera, "no soy quien desea a ese hombre, es ella quien lo desea".

Cito dos casos reales del psicoanalista M. Martínez, que defiende al psicoanálisis como la terapia que mejor puede entender el mecanismo de los celos, desde la manifestación de deseos inconscientes.

Ejemplo 1: Llega a consulta una pareja a punto de separase, porque el marido está seguro de que su mujer le engaña. Esa idea delirante va en aumento y el marido llega a acusarle de acostarse con un vecino. El marido hace lo que sea por comprobar que su mujer le es infiel, pero nunca le descubre. Con tiempo de tratamiento se comprobó que dicho sujeto tenía deseos homosexuales hacia su vecino y no era capaz de admitirlo.

Ejemplo 2: Una chica sufría de manera atormentada pensando que su marido le podía ser infiel, lloraba y le hacía jurar su fidelidad. Con tiempo de tratamiento, la sujeto admitió que sentía fuerte atracción por su cuñado, pero que no se atrevía a admitir. Para no sentirse culpable ante ese deseo prefería proyectar sus deseos, acusando al marido.