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COSAS QUE PASAN -Toleranacia- María tiene 19 años y en su presentación, entre otras cosas, figura lo siguiente: "19 años. Ha estudiado Bachillerato artístico. Asegura ser muy variable. Siente rechazo hacia las personas intolerantes y que no entienden que puede haber gente diferente". Esta chica denota un talante tolerante y diferente, pero que en definitiva rechaza a los que no la entienden. ¿Una persona tolerante, pero intolerante con los intolerantes? Cosas que pasan. He cogido este ejemplo de una concursante de un programa de televisión, como podía haber puesto el ejemplo de alguien que pone algo similar en su curriculum vitae, o el de cualquier amigo que sabemos que se define así, o de cualquier persona que se cree sana y no aguanta a los insanos. Si la tolerancia la relacionamos con la agresividad, podemos hablar
del narcisismo de las pequeñas diferencias: los lazos que se
crean en todo grupo se refuerzan porque permite que las tendencias agresivas
de los miembros del grupo, se depositen en aquellos miembros que no
son del grupo. Por ejemplo, los aficionados de un equipo de fútbol
son colegas, se sienten unidos y se apoyan. Sin embargo, pueden llegar
a odiar a los aficionados del equipo rival, a pesar de que les une el
mismo deporte. En las pequeñas diferencias se encuentra el motivo
para descargar la agresividad. Lo mismo puede ocurrir con las tribus
urbanas, por ejemplo entre raperos y heavys. O los odios que suele haber
entre poblaciones cercanas. El narcisismo del sujeto no tolera otras formas que las propias, y sólo se detiene al iniciarse un enlace afectivo. El egoísmo sólo encuentra límite en el amor a otros. Sin embargo, cuando ese lazo afectivo se rompe vuelve a surgir de nuevo el rechazo y aversión que provocan a esas pequeñas diferencias. Como vemos hay ciertos aspectos del ser humano que son constitucionales, es decir que forman parte de nuestro desarrollo. Estos aspectos, como pueden ser la agresividad, el odio, el amor, no podemos eliminarlos. Podemos aceptarlos e intentar que nos ocurran otras cosas. Porque a todos nos ocurren las mismas cosas pero nos diferenciamos en la manera de renunciar a ellas. Tal vez, si a alguien no le gustan los enfermos en lugar de mostrar su repulsa puede hacerse médico, o al que no le gusten los parados pueda hacerse empresario, o al que no le gusten los obesos puede hacerse entrenador. Si investigásemos acerca de nuestra intolerancia, tal vez nos
asustaríamos. En palabras de Víctor Hugo, "Igualmente,
te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco, porque
eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros".
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