Psicoanalista y Psicologa Malaga

 

DEPORTISTAS Y ENTRENADORES NO ESTÁN LIBRES DE AFECTOS

Como sabemos ya, los humanos no están libres de afectos. Un ama de casa tiene afectos. Un empresario tiene afectos. Una mamá tiene afectos. Un estudiante tiene afectos. Y también deportistas tienen afectos. Nadie está libre.

Aunque suele descuidarse el aspecto afectivo, con frecuencia éste juega un importante papel en el mundo deportivo. De esta forma, podemos encontrarnos con entrenadores que no dejan crecer a sus alumnos por no verse superados; entrenadores estresados, que no se entregan a su función porque están atareados con conflictos familiares; deportistas que trasladan sus conflictos parentales a la figura del entrenador; deportistas neuróticos, que dudan de su capacidad, de su entrenamiento o de su entrenador cuando no corresponde.

Además un desequilibrio afectivo, puede tener consecuencias en el cuerpo, por eso también habría que hablar de las lesiones deportiva. El psicoanalista Carlos del Ganso señala en un artículo que en muchas ocasiones las lesiones de los deportistas de alta competición son imaginarias y se pueden prevenir: ¿por qué ante los mismos ejercicios físicos, deportistas de similar complexión se lesionan y otros no? ¿por qué resulta en algunos casos la rehabilitación más eficaz cuando el atleta la realiza en su ciudad o país de origen? El inconsciente hace hablar al cuerpo. Las lesiones presentan un factor imaginario que se puede tratar y se puede prevenir.

En muchas ocasiones, cobra más importancia un pensamiento que la propia realidad. Por ejemplo, un deportista puede sentirse fracasado porque piensan que nadie le quiere y en consecuencia es capaces de provocarse una enfermedad inimaginable, como ocurre a veces con deportistas que presentan las tendinitis más extrañas, alergias repentinas o una descomposición paralizante antes de la competición.

Por todo esto para mantenerse como deportista de alto nivel, se requiere cierto grado de salud mental. Todos conocemos ya la fuerza que tiene el psiquismo y el inconsciente. Muchos clubs deportivos cuentan ya con un psicólogo deportivo. Pero la efectividad de esa función no consiste tanto en técnicas de visualización, relajación, sino precisamente en tener en cuenta el inconsciente.

Y aprovecho esta ocasión para decir dos cosas. La primera cuestión es que para acudir a un profesional de la mente, a un psicoanalista, no hace falta estar mal, enfermo o rayar la locura, porque ¿adónde acude un deportista que de repente ve frenada su proyección como atleta? ¿a quién acude un entrenador que no consigue formar deportistas?. Y la otra cuestión, es animar a todos los deportistas y entrenadores a conocerse mejor a sí mismos y que así entiendan que lo que les pasa en su vida no es una cuestión de casualidad, ni mala suerte, sino que ellos mismos están implicados en esos acontecimientos y son responsables de ellos.