|
|

ENTREVISTA A ARTHUR RIMBAUD
Esta semana continuamos con otra entrevista ficticia a un poeta, para
ver cómo han sido tratados algunos temas de siempre.
- Arthur, ¿eres de aquellos que los domingos les produce cierta
melancolía?
Conjeturas aparte, el inevitable descenso del cielo y la visita de los
recuerdos y la sesión de los ritmos ocupan la morada, la cabeza
y el mundo del espíritu.
Un caballo toma el portante en el hipódromo suburbano y a lo
largo de los campos de cultivo y de las plantaciones de árboles,
acribillado por la peste carbónica. Una mísera mujer de
drama, en algún lugar del mundo, suspira por abandonos improbables.
Los desesperados languidecen anhelando la tormenta, la embriaguez y
las heridas. Algunos chavales ahogan maldiciones a lo largo de los ríos.
Reanudemos el estudio al rumor de la obra devoradora que se agrupa y
se eleva entre las masas.
- La vida presenta muchos cambios de etapas, ¿añora tiempos
pasados?
¡Ya es otoño! Pero por qué añorar un eterno
sol, si estamos empeñados en descubrir la claridad divina, lejos
de los que mueren con las estaciones. Otoño. Nuestra barca, alzada
en las brumas inmóviles, se orienta hacia el puerto de la miseria,
la enorme ciudad del cielo manchado por fuego y lodo. ¡Ah, los
andrajos podridos, el pan mojado en lluvia, la ebriedad, los mil amores
que me crucificaron! ¡Jamás terminará pues, esta
reina devoradora de millones de almas y cuerpos muertos y que serán
juzgados! Vuelvo a verme, carcomida la piel por el fango y la peste,
cabellos y axilas repletos de gusanos, y más gusanos todavía
en el corazón, tumbado entre desconocidos sin edad, sin sentimientos…
Habría podido morir ahí… ¡Qué atroz
evocación! Detesto la miseria.
- Ahora que vivimos inmersos en un sistema capitalista, ¿piensas
que todo se puede comprar y vender?
¡Se venden los cuerpos sin precio, fuera de cualquier raza, de
cualquier mundo, de cualquier sexo, de cualquier descendencia! ¡Las
riquezas brotando a cada paso!¡Saldo de diamantes sin control!
¡Se vende la anarquía para las masas; la satisfacción
irreprimible para los aficionados superiores; la muerte atroz para los
fieles y los amantes!
¡Se venden las viviendas y las migraciones, deportes, quimeras
y bienestar perfectos, y el ruido, el movimiento y el porvenir que labran!
Se venden los Cuerpos, las voces, la inmensa opulencia incuestionable,
lo que no se venderá jamás. ¡Los vendedores no andan
escasos de género! ¡Los viajantes no tienen que pagar su
comisión al momento!
|
|
|