Psicoanalista y Psicologa Malaga

Entrevista ficticia a Cesare Pavese

Hoy la entrevista es con Cesare Pavese, un poeta italiano (1908-1950) que trata en sus textos por lo general acerca de conflictos de la vida contemporánea, entre ellos la búsqueda de la propia identidad.

-Cesare, un tema contundente para empezar, la muerte. Acontecimiento que todos elaboramos en un momento o en otro de nuestras vidas, sólo por el hecho de ser humanos. Muerte para todos, aunque algunos consumen su tiempo como si el final no les fuese a llegar. ¿Qué nos cuentas sobre la muerte?
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, esta muerte que nos acompaña desde el alba a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un absurdo defecto.
Para todos tiene la muerte una mirada. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Será como dejar un vicio, como ver en el espejo asomar un rostro muerto, como escuchar un labio ya cerrado. Mudos, descenderemos al abismo.

-Sabemos que nada es para siempre. Mucha gente se lamente de los finales. Se ponen tristes, supongo porque no piensan que cada final implica un comienzo. ¿Qué les dirías a los que tienen miedo de los comienzos?
La única alegría en el mundo es comenzar. Es hermoso vivir porque vivir es comenzar, siempre, a cada instante. Cuando falta esta sensación -prisión, enfermedad, hábito, estupidez- uno quisiera morir. Y por eso cuando una situación dolorosa se reproduce idéntica -parece idéntica- nada vence su horror.

-Muerte y trabajo, dos cosas inherentes a la vida. A veces cuando hablo con la gente y sale el tema trabajo, me da la impresión que el trabajo sólo se concibe como una jornada laboral, con una remuneración económica al final. Como si tener amigos, salud, un amor no fuesen o no implicasen un trabajo. ¿Qué nos dices al respecto, Cesare?
Los dos, ante una mesita, se miran a la cara por la tarde y los transeúntes no cesan de pasar. De vez en cuando, él piensa en el inútil día de descanso, dilapidado en acosar a esa mujer que es feliz al estar a su vera y mirarle a los ojos.
Se han perseguido todo el día y la mujer tiene aún las mejillas enrojecidas por el sol. En su corazón le guarda gratitud.
Pero esta noche, una vez la haya dejado, sabe dónde irá: volverá a casa, atolondrado y derrengado, pero saboreará por lo menos en el cuerpo saciado la dulzura del sueño sobre el lecho desierto.

-Hay quien opina que para crecer es necesario sufrir. ¿Crees sinceramente que es necesario sufrir?
Es verdad que sufriendo se puede aprender muchas cosas. Lo malo es que al haber sufrido hemos perdido fuerzas para servirnos de ellas.

-¿Existe el triunfo? ¿Existe el fracaso? Freud dice que fracaso y éxito son cosas efímeras, que lo importante es mantenerse. ¿Qué dices tú, Cesare?
El verdadero fracasado no es el que no tiene éxito en las grandes cosas -¿quién lo ha tenido nunca?- sino en las pequeñas. No llegar a construirse una casa, no conservar a un amigo, no contentar a una mujer: no ganarse la vida como todo el mundo. Ese es el fracasado más triste.