Psicoanalista y Psicologa Malaga

Entrevista ficticia a Vicente Huidobro

Vicente Huidobro (1893-1948) es uno de los grandes poetas chilenos. Reconocido nacional e internacionalmente, Huidobro fue contemporáneo de Pablo Neruda, pero no fue tan popular como éste. La vida de Vicente Huidobro y su quehacer lírico no fueron suficientemente estudiados en sus comienzos ni durante su vida. Fue después de su muerte, cuando comenzó el descubrimiento de su talento.

-Vicente, muchas veces la gente dice que quiere ser normal: que le gustaría no ser como es, tener un poco más de esto, otro poco de aquello. ¿Tan bueno es lo normal? Yo tengo escuchado que lo normal es mediocre. ¿Qué dirías tú al respecto?
Desarrolla tus defectos, que son acaso lo más interesante de tu persona. Y no te quejes sobre la incompletud, que la vida es una cuestión de vida o muerte.

-Esa respuesta me sugiere algo. ¿No te parece que la gente tiene muchas ideas previas sobre cómo tienen que ser las cosas? Es como si el humano tuviese una necesidad de alimentarse de sus defectos, carencias…
Mascar cadenas, he ahí el plato más delicioso para el Hombre.

-Dicen que para un escritor lo más temible es enfrentarse a la página en blanco. Por extensión, tal vez para el humano, lo más temible sea estrenar un día. ¿Eres de los que calculan al milímetro su vida?
Nada amo tanto como lo imprevisto. Una gitana en Budapest me leyó el porvenir en las líneas de la mano. Yo me eché vitriolo y las borré.
Yo suelo decir: ríe, ríe antes de que venga la fatiga en su carro nebuloso de días y los años y los siglos se amontonen en el vacío y todo sea oscuro en el ojo del cielo.

- Vicente, hay personas que por amor podrían volverse locas. Algo así como si tú no estás yo me muero. ¿Qué le dirías tú a tu amada?
Si tú murieras las estrellas a pesar de su lámpara encendida perderían el camino. ¿Qué sería del universo?
Haces dudar al tiempo y al cielo con instintos de infinito. Lejos de ti todo es mortal. Lanzas la agonía por la tierra humillada de noches. Sólo lo que piensa en ti tiene sabor a eternidad.

- ¿Es más fácil actuar o hacerse mil preguntas?
¿Por qué perdiste tu primera serenidad? ¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa con la espada en la mano? ¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios? ¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser?
Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir.
¿Quién hizo converger tus pensamientos al cruce de todos los vientos del dolor? Se rompió el diamante de tus sueños en un mar de estupor.