Psicoanalista y Psicologa Malaga



ENVIDIA

La semana pasada hablábamos de celos y cuando se habla de los celos, tenemos que hacerlo también de la envidia y establecer una diferencia.

La envidia nace cuando nos damos cuenta de que no tenemos lo que el otro tiene, pero no queremos lo del otro, sino que queremos que el otro deje de tener. Envidia de la imagen de completud del otro frente a nuestra imagen fragmentada. La envidia, como otras cosas, también es un desorden: negar la existencia de lo producido.

Todo lo contrario ocurre con los celos. En la posición celosa se tienen varias cosas: al amante, a quien se supone que está con él y también se tiene a los celos. El celoso quiere participar en una escena de la que ha sido excluido.

El celoso no tolera que la vida continúe más allá de su muerte. El envidioso no tolera que antes de él, hubiera mundo y por eso desea aniquilarlo.

Por envida hacemos y dejamos de hacer muchas cosas. Acercándonos a la vida cotidiana, no sé si han observado el hecho, de que el tema más fácil para conversar son los problemas; es difícil encontrar gente en la calle o grupos de amigos que hablen de los logros que van consiguiendo ¿Y esto a qué se debe? Si uno habla de lo bien que le va, da pie a que el otro hable de sus éxitos. Y antes de dar pie a este intercambio, y tolerar el triunfo de los demás, preferimos hablar sólo de lo malo, para evitar encontrarnos en una situación que suscita la envidia. Tomando otro ejemplo de la vida cotidiana, también podemos decir que muchos problemas económicos y de educación, vienen propiciados por la envidia de aquello que crece. El que envidia que algo crezca, que un joven crezca, se puede afirmar que no ha crecido. Ejemplo de esto que decimos son aquellos empresarios que no permiten la mejora de su negocio para que otros se beneficien, o aquellos profesores que prefieren retar continuamente a sus alumnos para no verse superados por estos.

Cuando un paciente, habla de los celos y de la envidia el psicoanalista sabe que no tiene su origen en la situación actual. Aunque el sujeto los viva en la actualidad y argumente esos sentimientos, su raíz está en el Complejo de Edipo.

La psicoanalista H. Trujillo, explica que en la mujer se encuentra, en general y en comparación con el hombre, un escaso sentido de la justicia; en la vida anímica de la mujer predomina la envidia, y la exigencia de la justicia es una elaboración de la envidia.


¿Sabías que…?

- Existe una deuda simbólica porque pensamos que nuestros padres nos han salvado. Pero nos han salvado exclusivamente por su propio deseo.

- Através del chiste, lo cómico y el humor se produce un placer perdido ¿qué estaba perdido? El estado de ánimo de la infancia, en el que sin conocer el chiste, lo cómico, ni el humo, podíamos sentirnos felices en la vida.