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ESTOY TRABAJANDO Querido hijo: Las mujeres han tenido un tardío acceso al trabajo. Y ahora aún se discute si la mujer tiene dificultades para acceder al mundo laboral. Yo no sé si esa dificultad es real o moral, porque realmente sobre la mujer pesa la tradición de ser ama de casa y la dedicación a la crianza de los hijos. A las mujeres parece que nos genera cierto sentimiento de culpa cuando queremos sumar a estas tareas una vida profesional. En su día yo me preparé para trabajar, pero no me dediqué a ello: mis prioridades eran otras, como cuidarte a ti. Pero yo recuerdo que me quejaba por la falta de oportunidades para trabajar. Pero, hijo, una mujer no accede a un puesto de trabajo por el mero hecho de estudiar y ser mujer. Tiene que desearlo y poner su energía en ello. No con capricho, sino con verdadero deseo. Yo me quejaba de que no encontraba trabajo, pero ahora puedo reconocer que no hacía nada por conseguirlo. He aprendido que no se trata de compararme con papá, porque
evidentemente hay diferencias, aunque hay quien se empeña en
que hombres y mujeres seamos iguales. He leído que cada hombre
y cada mujer tiene que alcanzar una posición masculina y una
posición femenina. La posición femenina es la posición
de la creación y la posición masculina, es la posición
de la producción, de la subjetividad y del conocimiento.
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