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LA AUTOESTIMA SE CONSTRUYE. Es frecuente decir y escuchar: "hoy tengo la autoestima por los suelos", "es que no tengo autoestima", "si tuviera más autoestima " En cualquier caso la autoestima se construye, no es que se nazca o no con ella. Para saber más acerca de la autoestima hay que hacer referencia a la libido, la energía de que dispone el ser humano, una energía única que puede estar puesta en el yo, o puesta en un objeto o persona, es decir en el interior o en el exterior. Si toda la libido está puesta en el exterior la persona se siente vacía y provoca la baja autoestima. Al poner toda la energía en el exterior nos estamos olvidando de querernos también a nosotros mismos. Por otro lado, si toda la libido está puesta en uno mismo, aparece el terror del fin del mundo. En esta posición no tengo en cuenta a nadie ni a nada, y es como si nos sintiéramos solos y todo fuese a terminar. Así, no se trata de poner toda la libido en un lado o en el otro. No se trata de elegir entre los demás y yo, sino de querer a los demás sin olvidarse de uno. Podríamos decir que hay que tener una cuota justa de narcisismo. Alguien podría preguntarse, ¿por qué algunas personas tienen autoestima y otras no? ¿cuáles son las bases para tener autoestima? Una parte de la autoestima es primaria, residuo del narcisismo infantil. Otra parte de la autoestima procede de la omnipotencia confirmada por la experiencia, es decir, del cumplimiento de los ideales. En definitiva lo que logré o lo que poseo. Y una tercera parte de la autoestima del sujeto es la satisfacción de la libido objetal -aquella energía dirigida a las personas u objetos, y no hacia uno mismo. Así, el que quiera tenerse en estima tendrá que trabajar para sus objetivos y no rendirse a la primera. Además de amarse a uno mismo y amar a otros, también
hay que buscarse personas que nos amen. Sabemos que dependemos del amor
de los otros hasta el extremo que el niño que fuimos renunció
a sus impulsos instintivos egoístas y crueles, se civilizó,
para conservar el amor que le protegía de la muerte. De adultos
también hay que buscarse a personas que nos amen: un amigo, un
profesor, un compañero
porque si no hay nadie que nos mire
con buenos ojos no hay autoestima.
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