Psicoanalista y Psicologa Malaga

 

PADRES DE DEPORTISTAS

Muchos nos hemos dado cuenta de que hay padres que viven el deporte de sus hijos de una manera muy particular. Por ejemplo hay entrenadores que ven reducida su autoridad y su competencia porque los padres se dedican a devaluar y desprestigiar su posición como entrenadores. O por ejemplo deportistas que terminan mareados porque reciben directrices distintas de los entrenadores y de los padres, y claro un padre casi siempre tira más que un entrenador. Entre otras razones, que los padres hagan de "segundos entrenadores" según su propio criterio y raramente basado en una formación adecuada, dificulta mucho la tarea del entrenador.

Sin darse cuenta esos padres traspasan el límite de padres y comienzan a convertirse en entrenadores de sus hijos: les corrigen técnica, les hacen un seguimiento de marcas, hay veces que hasta se atreven a hacerles recomendaciones y sugerencias al propio entrenador. El padre se pone tan nervioso o más que su propio hijo a la hora de la competición, como si el propio padre pusiera algo en juego. Hay veces que le motiva más la competición al padre que al hijo.

Y hay ocasiones, que tras un fin de semana duro de competición el chaval va a ver a su padre y no sabe como tratarle. Porque el padre no está ahí para decir: ¿qué tal tío?¿te ha salido bien el campeonato?¿has disfrutado?. No es un padre que escuche a su hijo, es un padre que está ahí como un segundo entrenador y le dice: ¡macho que te ha pasado, has salido mal!¿no podías haber ido más rápido?¡tendrías que entrenar más! Voy a hablar con tu entrenador, seguro que no te hace un entrenamiento especial. Es un padre que le cuenta a su hijo cómo ha vivido él mismo la competición, en lugar de escuchar la experiencia de su hijo. Entiendo que ser solamente padre, para muchos, no es tarea fácil pero es lo que un hijo necesita.

El deporte de competición provoca distintas sensaciones en cada persona. Y aún habiendo entrenado, unas veces uno lo hace como esperaba y otras no. Nadie puede protegernos hasta el extremo de que sólo vivamos cosas satisfactorias y agradables. Forma parte de la vida los sinsabores y saber afrontarlos. Esto no sólo es característico del deporte, pasa también con el trabajo, las relaciones personales, la familia. Y es sano que chicos en edad de desarrollo vivan esas experiencias, son inevitables.

El rendimiento de un deportista no sólo depende del entrenamiento, el factor psicológico es igual de importante. A un deportista le pasan las mismas cosas que a alguien que no lo es. Tiene celos, envidia, miedo a triunfar, miedo a fracasar…miedo en general, obsesiones, dudas, y todo esto evidentemente puede afectar a todas las áreas de desarrollo de esa persona. Un deportista como humano también tiene que ocuparse de salud psíquica.