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Vayamos de compras
No es lo mismo ir de compras sabiendo a qué vas, que ir a comprar dominado por ansiedad e impulsos. Más allá de ser una forma de disfrutar, está la gente que compra por aburrimiento, para quitarse el estrés, para olvidar problemas, para calmar la ansiedad (como un calmante), y hay quien compra en estado maníaco y no puede prever las consecuencias de los gastos. A mucha gente, si le planteas que vaya al psicólogo en lugar de comprarse trapitos o muebles, te contestan: "En vez de gastarme el dinero en un psicólogo hablando me lo gasto en el Corte Inglés". La cuestión es que comprar no trasforma a nivel psíquico, aporta confort pero no produce cambios para afrontar problemas, resolver conflictos o adquirir otra forma de ver las cosas. Quizá tengamos que educarnos para saber que no siempre la satisfacción inmediata es la más recomendable. ¿Ir de compras se puede convertir en una adicción? Sí, claro que si. Adicciones hay muchas. Hay a tantas cosas como puedas pensar: pastillas, amores, drogas, olores, personas, deporte, alimentos. Entre otras cosas, un factor que nos puede hacer vulnerables a las compras es lo que podemos considerar como ideales: cuanto menos estemos reconciliados con nuestros ideales más insatisfechos e infelices nos sentiremos y más necesidad de comprar, adquirir, o poseer tendremos. También comprar más o comprar menos puede ser una cuestión de valores: si yo creo que es importante tener muchos bienes materiales compraré mucho; si yo creo que es importante la imagen gastaré más en estética; si yo creo que lo más importante es la educación gastaré más en cultura. Que cada uno revise sus valores.
Un beso y mejor aprender a invertir que a gastar. |
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