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Un secuestro de 8 años
El tema de más actualidad en la última semana es el caso
del secuestro de la niña austriaca, que ha permanecido ocho años
bajo cautiverio. Estos han sido algunas de las declaraciones:
"La niña austriaca retenida ocho años lamenta la
muerte de su secuestrador", "Él era parte de mi vida",
"afirma haber sido objeto de abusos sexuales por parte de su secuestrador,
aunque todo fue voluntario".
Podemos decir que esa muestra de afectos por parte de la niña
hacia su secuestrador responde al Síndrome de Estocolmo.
El Síndrome de Estocolmo implica un tipo específico de
respuesta psicológica observada a veces en rehenes, donde la
víctima exhibe una actitud de profunda lealtad hacia su captor
a pesar de las situaciones de riesgo o peligro a las cuales ha sido
sometida.
Además, hay que decir que durante casi 8 años, el secuestrador
ha sido el único referente humano para la niña, aunque
esta contaba con libros y televisión. A través del mecanismo
de identificación la niña ha podido establecer lazos de
unión con éste. Distinto hubiese sido, si la niña
no contase con ningún tipo de contacto, si hubiese estado completamente
aislada.
Remitiéndonos a artículos anteriores, podemos recordar
que el mecanismo de identificación es el que interviene para
poder establecer un enlace afectivo, ya sea para aceptar o para rechazar
al otro. Nos identificamos a los otros cuando hallamos en ellos rasgos
de lo que fuimos, lo que somos, lo que nos gustaría ser, del
padre o la madre.
Por este motivo, los titulares no nos deben extrañar tanto, curiosa
la mente humana. Hablando del complejo funcionamiento de nuestra mente,
la mayoría de los profesionales, advierten de que la niña
necesitará años de tratamiento para asimilar la tragedia
y recuperar la normalidad. Mi pregunta es si podemos hablar de trauma.
Tenemos que pensar que el ser humano se adapta a las circunstancias
por muy adversas que estas parezcan. Aunque está claro, que ningún
mortal está preparado para condiciones extremas. Además,
hay que tener muy en cuenta el deseo de vivir: si en uno domina la pulsión
de vida, seguro que sobrevivirá a cualquier situación.
Si por el contrario en uno domina la pulsión de muerte, a la
mínima encontrará una ocasión para desfallecer.
Siguiendo con el posible trauma, esta chica se tendrá que cuidar
de no sufrir reminiscencias. Es decir de no padecer recuerdos y no quedarse
anclada en el pasado. Dar paso a una etapa nueva. Traumático
nos puede resultar hasta la vuelta de las vacaciones.
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