Psicoanalista y Psicologa Malaga

Un, dos, tres, cuatro…
Una sola vida


"En el ejemplo de vivir, vivir es el ejemplo"
M.O.Menassa.

Una sola vida para cada hombre. La vida no es cíclica, ni hay acontecimientos que se repitan idénticamente. Por eso las cosas hay que arrancarse a hacerlas, alejándose de todo aquello que suponga inhibición, síntoma o angustia. Hay quien se rige por frases como "es que eso no lo he hecho nunca", o "mejor en otro momento". La única manera de crecer es con el propio ejercicio de hacer. La teoría está muy bien, pero en algún momento hay que saltar a la práctica. Sólo se puede ser mejor padre después de haberlo sido una vez; o sólo se puede amar mejor si se ha amado alguna vez. Esto quiere decir que no se puede esperar a tener las condiciones ideales para tomar una decisión. Por un lado porque lo ideal no existe y estaríamos dejando pasar el tiempo sin más. Y por otro lado, si nos damos cuenta de las indicaciones de la realidad, es el propio curso de nuestra vida el que determina si estamos preparados para algo o no. Cuando se dice que no existen las condiciones ideales, no significa que todo se deba hacer a la ligera. Quiere decir más bien que hay que ser más tolerantes con el grado de exigencia, estar en buenas condiciones es posible y es lo deseable, pero estar en las condiciones ideales es casi delirar. Porque lo ideal no existe sino en el pensamiento. El momento oportuno existe, pero no hay que esperar a que llegue, sino que hay que crearlo. La diferencia está entre hacer y no hacer.

Aunque sólo haya una vida para cada uno, estilos de vida puede haber tantos como personas. No se puede negar la compleja variedad del mundo humano y de su vida anímica. Ningún estilo de vida es mejor que otro, son modos distintos de estar, y todos son respetables. Cada uno vive de aquella manera que su psiquismo tolera. Hay quien trabaja media jornada laboral y quien trabaja 11 horas al día; hay quien está con su familia 24 horas al día, y hay quien visita a su familia dos veces al mes. Y todos pueden estar contentos y todos pueden llevarlo bien. Por eso que no hay patrones de vida, ni un modelo idóneo a seguir.

Que yo no pueda llevar la vida de mi vecino no significa nada, o sí. Podría querer decir que yo no me permito una vida como esa, o bien que mis deseos van por otro camino. Pero si se anhela mucho esa otra vida, habrá que revisar nuestros deseos y ponerse a trabajar para conseguirlo. No obstante, hay que tener cuidado de que ese "mirar al vecino" no sea una cuestión de envidia o no sea esa tendencia humana a infravalorar lo propio.

Como dijo Freud a veces la cultura impone ciertas pautas como si todos fuésemos iguales. Y esa imposición genera un malestar, el malestar en la cultura.