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Acerca de las adicciones
Comúnmente se entiende por adicto a aquel que depende o necesita de alguna sustancia para vivir. Pero ¿de qué sustancia hablamos? ¿Sólo hay adictos a las drogas y al alcohol? ¿también puede pensarse en los adictos a fármacos, a ciertas personas, determinadas comidas, a perfumes ? Cuando alguien sólo se puede hacer las cosas de una determinada manera o bien es adicto o bien es perverso. El humano nace inmaduro, sin otros se moriría. Es esa extrema dependencia la que lleva al niño a adjudicar a su madre una omnipotencia que él luego deberá hacer caer, y no es que la madre sea omnipotente, sino que el niño supone así a la madre. No poder desmitificar a la madre -por llamarlo de alguna manera- hace que el sujeto se relacione en esa especie de simbiosis con el mundo y las cosas. El sujeto de la adicción está atrapado en esa relación primaria. Así, sin Ella, la sustancia se muere. La adicción es un síntoma que muestra la manera que tiene el sujeto de relacionarse con el mundo. Para el psicoanálisis, la adicción tiene un carácter compulsivo inconsciente, que lleva al enfermo a consumir esa sustancia que le es imprescindible para su existencia. Un impulso lo obliga a ello, no sabe vivir de otra manera. Esta compulsión es lo que forma el hábito y lo que la sociedad condena como tal. Para el tratamiento de las adicciones hay que tener en cuenta el aspecto inconsciente de la mente humana, que al ser considerada permite ver la problemática psíquica y relacional. El psicoanálisis tomará la adicción como cualquier otros síntoma, en tanto formación del inconsciente. No le importan los hechos sino la manera en que el paciente los vive.
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