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AL DESNUDO
Querido, Me juego en esta carta, no solo para mí, para mi posible satisfacción o para mi bienestar, sino que me juego para todos vosotros. En mi error, en mi locura, en mis palabras, en mi forma de construir la vida os brindo la oportunidad de hacer cosas sin la necesidad de ser perfectos. Con esto quiero decir que mi imperfección os da paso para crecer. En los fallos que cometamos está lo auténticamente humano, y eso da más posibilidad de vida que ser como un robot mecanizado. Por ejemplo, ¿tú te acercarías a tu madre si esta te mirara con ojos de doña perfecta?¿O tu podrías seguir con tu novio y contarle tu vida si este es una maquinita perfecta? En fin que no sólo daría mucho miedo acercarse a los perfectos sino que también nos limitarían el movimiento. Antes de darme cuenta de que es la imperfección el motor de la vida, yo podía montar en cólera por cualquier hecho del otro que a mi no me pareciese, justo, correcto, adecuado, ideal como si yo fuese alguien para juzgar a los demás. Ahora se que las diferencias con mi madre me permiten ser una hija que puede elegir su camino. O que las diferencias con mi novio nos hacen seguir creciendo como pareja. Es la imperfección de los que me rodean, la que me libera a mi de las exigencias de la perfección, vamos de ser divina y con ello rozar la locura. Otra batalla a saldar sería la de la autoexigencia y la lucha contra uno mismo, pero esto es tema de otra carta. A veces no sólo hay que librarse del "que dirán" o el "que pensarán", sino y sobre todo el "que digo" y el "que pienso. Con mis cartas, te animo a que seas emprendedor, tanto en lo personal como en lo laboral. Que no tengas miedo a ser principiante, toda la vida, si hace falta. Una vez más, gracias por recibir mis letras. Y para que veas que nada nos viene dado, ni escribir, ni pintar, ni tener un novio, ni formar una familia, te mando estos versos de Antonio Machado:
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