Psicoanalista y Psicologa Malaga

ALBOROTADORES EN LA ESCUELA

No hace mucho, ha aparecido en los medios la noticia de que un chico de 14 años se suicidaba porque se sentía continuamente acosado por parte de algunos de sus compañeros.

Cierto es que el acoso entre compañeros en el entorno escolar existe en la actualidad. Y es algo que ha sucedido siempre ¿quién no recuerda una persona alborotadora y hostil en su clase? Lo que ocurre en estos últimos tiempos es que hechos de estas características se denuncian más. Además de encontrarnos en la era de la información, también estamos en un momento en el que la cultura de la violencia está claramente instaurada. Una época en la que muchos adultos, punto de referencia y modelos para los jóvenes, reparten enseñanzas confusas del tipo: "para que vas a estudiar si no hay futuro", "tú, hijo, sácate un título (sin importar, claro está, el hecho de aprender)".

Entrando a valorar las características del acosador y el acosado, puede decirse que ambas posiciones son derivaciones del fracaso escolar, entendiendo por fracaso escolar la inadaptación del chico al medio escolar. Esto se manifiesta con conductas de inhibición (retraimiento, timidez, aislamiento), que correspondería al rol del acosado, y con conductas hostiles, que corresponden al rol del acosador. Además del fracaso escolar, que puede esconder detrás una depresión, hay otras circunstancias facilitadotas de la disrupción en clase, como son la problemática social, familiar y personal que envuelve a cada persona.

Para que los padres puedan hacer algo, lo primero que tienen que hacer es detectar lo que está sucediendo. ¿Cómo? Observando a sus hijos: si presentan repentinos cambios de humor, si ya no quieren ir al cole, si han cambiado de amigos o si lo que era normal en ellos ya no lo es. Además también deben facilitar el diálogo y la comunicación, para que los chicos se puedan expresar con libertad, sin caer en chantajes y presiones. Tampoco debe olvidarse comunicar el acoso al propio centro.

Los profesores, junto al sistema, no se quedan libres de poder aportar soluciones, como, por ejemplo, una intervención personalizada para cada sujeto, o favorecer la diversidad de la enseñanza. ¿Por qué una atención personalizada? Porque quien sabotea una clase, no es menos inteligente que los demás. No a todo el mundo se le puede exigir lo mismo. Ése es el malestar de la cultura, y como no todos quieren ser abogados, médicos o maestros, hay que tratar de ver cuáles son los focos de interés de cada sujeto. Porque es imposible que a alguien no le guste nada, y hay que despertar el deseo por alguna vía. Los escolares deben de aprender a aprovechar bien sus recursos personales, aprender a leer la realidad sin distorsionarla, pedir información o ayuda sin prejuicios. Hay que educar sus instintos y estudiar en qué ocupan su tiempo libre.

Respecto a Jokik, el chico de la noticia motivo de este artículo, sabemos que se suicidó. Pues bien, el suicidio es el comportamiento típico de la depresión. Para entrar a valorar si esa muerte fue el efecto del acaso, habría que analizar cual era su vida, porque ¿quién es capaz de quitarse la vida, sino es bajo una visión alterada de la realidad? Alguien que se quita la vida, por raro que parezca, ha hecho una llamada de atención, pero se pasó en el calculo y le costó la vida. En la depresión, una parte del yo del sujeto se identifica con el objeto que les engañó o que les decepcionó. Al querer vengarse de tal objeto y al estar incorporados en su yo, acaban haciéndose daño. Un daño que iba dirijo a otro.