Psicoanalista y Psicologa Malaga

 

Buscando a Nemo

El psicoanálisis cura, pero no puede ser reducido a un método terapéutico. Movimientos culturales como el surrealismo, que tocan la poesía, la publicidad, el cine o la arquitectura actuales, son imposibles de pensar si no es desde el psicoanálisis. Desde la corriente psicoanalítica, este artículo habla sobre la película "Buscando a Nemo".

Dibujos animados no es sinónimo de infantil, ni infantil es sinónimo de tonto. En la actualidad las películas de dibujos animados no son sólo para niños sino que van dirigidas a cualquier edad. Por qué no decirlo, películas educativas donde se ponen en juego el sentido del humor, la amistad, la constancia, el amor, el atrevimiento, la familia, películas donde además de la ficción se incluye la realidad de nuestras vidas. Por ejemplo, "Buscando a Nemo", aunque trate sobre peces aventureros, empieza de manera cruel: mueren la mamá y los hermanitos de Nemo, acercando así a los niños a una de las problemáticas de la humanidad, la mortalidad.

Muchos al ver películas de este estilo se preguntan, ¿pero esto es de niños? ¿ellos entienden las astucias, esas bromas? Y la respuesta suele ser: ¡no hombre, ellos se fijan en los colores, en las luchas! Para permitir crecer a los más jóvenes se tienen que introducir cada vez en círculos mayores, se tienen que mover de forma que adquieran nuevos recursos. Tal vez ellos no alcancen toda la sutileza que se muestran en las películas, pero es la forma de que poco a poco adquieran una mayor dimensión de la realidad. Este mensaje va dirigido a aquello padres que tratan a los niños como inferiores, no paran de ponerles limitaciones e impedimentos, y les hablan con un lenguaje pobre, como si ellos no pudieran entender más que eso.

El caso de Marlin, el padre de Nemo, es el vivo retrato de muchos padres humanos. Hay quien dice que emula a un neurótico obsesivo y se le ha comparado al papel que suele interpretar Woody Allen en sus películas. Padres con escasas, por no decir nulas relaciones sociales (de Marlin se ríen otros padres: "Marlin, ¿cómo tú por aquí fuera de tu anémona en mar abierto?), que sólo existen para trabajar (el que se lo permite) y para vivir la vida de sus hijos. De la protección en su justa medida, se pasa a la sobreprotección. En muchos casos los padres, de forma no consciente impiden que sus hijos vivan su vida, no les dejan ser deseantes, y quieren para sus pequeños la vida que ellos han pensado. Así nos encontramos con hijos asmáticos, alérgicos, niños con soriasis, niños que no controlan los esfínteres cuando deberían hacerlo, niños que saben andar y aún van en brazos de sus mamás.

El niño tiene que ir adentrándose en el mundo adulto, con mayor o menor dificultad pero tendrá que crecer, vivir sus propias aventuras. A veces los conflictos que se puedan presentar provienen directamente de los adultos. Por ejemplo, en la película que nos ocupa, el padre de Nemo quiere impedir que su hijo salga de excursión. Es al padre al que se asaltan los miedos y ansiedades, no al pequeño Nemo. Adultos con dificultades para dejar paso a una nueva generación. Si hablamos de educación, no se trata de ser muy estrictos ni muy permisivos, pues ambas opciones están llamadas al fracaso. Se trata de enseñarles que hay un tiempo para cada cosa, enseñar a renunciar al placer de "ya", de lo inmediato, y enseñarles a mirar con tranquilidad.