Psicoanalista y Psicologa Malaga

Carta a los Reyes Magos


Mucha ambición y poca capacidad de trabajo, enferma,
mas mucha capacidad de trabajo y ninguna satisfacción,
no sólo enferma, sino que es estúpido
Pensamientos Grupo Cero.

Queridos Reyes Magos:

Os pido un poco de esto, otro poco de aquello, y más de esto y menos de eso. A lo mejor a cierta edad no se piden regalos determinados, pero sí que se piden muchas otras cosas. Pedir, pedir, pedir. Tanto pedir me pone triste, porque me hace recordar que soy un ser incompleto, carente, envidioso, mortal.

Yo todo lo que pido es para mí y sólo un poquito para los demás. Si cada uno se encargara de sí mismo todo iría mejor. Si yo me ocupo de estar sana, satisfecha, feliz ¿Por qué alguien iba a tener que ocuparse o pedir por mí? Yo quiero tener los medios necesarios para afrontar cualquier situación; yo quiero llevar una vida consecuente con mis deseos; yo quiero aceptar los errores; yo quiero que mis pensamientos no me traicionen; yo quiero no ensimismarme; yo quiero arreglármelas con mis sentimientos; yo quiero poder hablar tranquilamente y ponerle nombre a lo que me pasa, para poder contar la vida.

No quiero pedir cosas que no pueda alcanzar, ni cosas por las que no estoy dispuesto a trabajar, porque no quiero tener una vida sólo de ilusiones. Como dice Freud muchas de nuestras frustraciones vienen del derrumbamiento de ilusiones: "Las ilusiones nos son gratas porque nos ahorran sentimientos displacientes y nos dejan, en cambio, gozar de satisfacciones. Pero entonces habremos de aceptar sin lamentarnos que alguna vez choquen con un trozo de realidad y se hagan pedazos".

También podría pedir cosas más sociales y a la vez más utópicas, como por ejemplo que no haya guerras. O a menor escala llevarme bien con todo el mundo. Si lo de las guerras es obvio que es imposible, esto último prácticamente también lo es, porque las desavenencias las hay casi siempre, especialmente con las personas que queremos. Por lo general, con los que no hay contacto no suele pasar nada. No digo por ello que estén justificadas las peleas. Digo que algunos roces son normales porque no hay dos iguales.

También os escribo la carta más que para pedir para que me sirva como reflexión, o mejor dicho como ejercicio. En lugar de ponerse triste por lo que aún queda por conseguir, uno puede estar contento por todo lo conseguido hasta ahora. Está bien darse cuenta de aquello que se ha hecho y de aquello que no se ha hecho. Si los días van pasando sin más y nada puede dar cuenta de ello ¿quién sabe que he vivido? ¿acaso yo me entero de que los días pasan si nada da cuenta de ello?

Queridos Reyes Magos, al final de esta carta me pregunto por qué os escribo. No creo en vosotros, ni en ningún tipo de magia, suerte o milagro. Creo en el trabajo de cada día y en el esfuerzo personal. Os voy a pedir cosas, muchas cosas, algunas materiales y otras no, pero no voy a esperar a que vosotros me las traigáis. Las conseguiré yo misma, o al menos trataré de conseguirlas. Yo voy a ser mis Reyes Magos y me voy a regalar el mejor año que pueda desear.

Un beso desde el trabajo más que desde la magia o la suerte.