Psicoanalista y Psicologa Malaga

CARTA A UN SOLITARIO

Querido solitario:

No me dirigiría a ti, si viese que estás contento con tu forma de vivir. Pero veo que además de estar triste, te quejas. Por eso, entiendo que la situación en la que te encuentras, no corresponde precisamente con la vida que quieres llevar. ¿Te gustaría cambiar? A lo mejor quieres cambiar de vida, pero puede que no quieras trabajar para ello.

Me pregunto si esa soledad tuya no tiene algún fin. Al menos, algún fin inconsciente. ¿No será que no tienes relaciones para que nadie vea que tú también disfrutas? ¿No será que no quieres emprender nuevas actividad por temor a crecer y servir de ejemplo a los demás? No sé, se me ocurren tantas razones por la que quieres seguir en tu vida pobre, que mejor no te las digo. Además, seguro que ante alguna verdad, preferirás negarlo todo.

A veces pienso, que sólo te quejas para llamar la atención. Por eso, quizá sigas solo, porque al seguir siendo un solitario, fracasado y perdedor sigues alimentando tu tendencia quejica. Al fin y al cabo, el humano está constituido por muchas tendencias. E igual que existen las tendencias quejicas, sufridoras, sádicas… también existe la tendencia a la pereza. Espero que nunca te venza la tendencia a detenerse. Porque por pereza somos capaces de dejar que las cosas se mueran: el amor, las relaciones, el trabajo, las aficciones.

Siempre me dices que tú harás lo que te dé la gana. Me parece muy bien. Pero está claro que hacer unas cosas no tiene las mismas consecuencias que hacer otras. Si haces lo que te dé la gana, entenderé que eres un individualista. Los individualistas acaban solos, no tienen en cuenta nada, se creen en posesión de la razón, no aceptan críticas, argumentan que ellos "son así, únicos": únicos sí, pero solos. Ahora me dirás "es que yo tengo mucha personalidad". Ante eso, yo te diré que no confundas personalidad con posesión de la verdad.

Para los individualistas está reservada la soledad. Sólo te digo que hay que ser humildes. Y humildad no es humillación. Muchos de los solitarios, individualistas, prefieren estropear sus relaciones, sus logros, impedir su crecimiento antes que cambiar su ideología, aunque ésta no les sirva.

Mira, dices que el mundo siempre te ha tratado mal. Y yo te pregunto ¿pero has visto como tratas tú al mundo? Aunque entiendo que si tu no eres capaz de tratarte bien a ti mismo ¿cómo vas a tratar bien al mundo? Algunas veces los dichos populares son acertados y hay uno que viene perfecto a la ocasión: "al final se recoge lo que se siembra".

Ya tienes cierta edad, y con toda la experiencia que la vida te ha brindado seguro que tienes mucho conocimiento. Aprendido en la escuela o no, todo lo que sabes tienes que darlo, si no todo el saber acumulado en tu interior se pudre, irónicamente hasta podrías morir envenenado. Menos amor hacia ti mismo y más amor social.

Un beso de quien intenta amar y no sólo ser amado.