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CARTA A UN TRISTE Dime que hay muchos días con sol y muchos días
sin sol
No te puedo decir, ¿por qué no sales y das un paseo con este sol estupendo? Entiendo que tú no estás para esas cosas, ni para ninguna otra. Entiendo que para ti, ahora, todo es gris, y que de poco te vale distraerte un rato. Mira, yo he visto muchos amaneceres. Aunque hubo tiempos en los que sólo existía noche. Un día me gustó el sol naranja de primera hora de la mañana. Al día siguiente esperé la misma belleza, pero no llegó. Al otro día yo seguía esperando la misma belleza, y tampoco llegó. Así durante algún tiempo. Pasé algunos días mustia porque no se repetía aquel amanecer, sin darme cuenta de que esa ceguera me restaba visión para otros aconteceres. Claro, que de esto me doy cuenta ahora. Sé que para el que no se encuentra en tu situación, todo es muy fácil. Pero me pregunto si sabes qué es característico del humano en diferencia con los animales. Entre otras la tristeza, la rabia, la envida son emociones propias del hombre, y justamente estas son necesarias educarlas para no darles rienda suelta. Darles expresión si, pero no vivir sometidos a ellas. También llegará la duda y de nuevo será algo humano, no una rareza tuya, pero como dice el poema "ante la duda seguir remando". Y tal vez te llegue el desánimo, pero es que de la vida no hay que esperar nada a cambio, sólo hay que vivirla. No vive igual quien sabe que la estancia en la tierra son dos días muy largos, que quien no lo sabe. Con el suceder de los días y un poco de fluidez para construir las horas, yo he aprendido que ni las semanas, ni los meses, ni las estaciones, son circulares. Más bien todo va en línea recta. Que aunque vivamos organizado por relojes y calendarios, mañana todavía no existe. No creas que para mi ha sido fácil. He tenido que convertir mucha rabia en letras, muchos celos en letras, muchas fantasías en letras. Podría escribirte páginas y páginas, pero ahora te serviría más otra cosa. A ver, inténtalo, ahora ponte tú a escribir. No es muy arriesgado y no te juegas nada. O más bien te juegas mucho. Te juegas que te pueda ocurrir algo nuevo. Para que algo tenga lugar primero tiene que ser fantaseado. Para que algo pueda ser fantaseado uno tiene que dejarse decir. A ver si puede ponerle palabras a eso que dices que te pasa. De todas formas, no sé si es tan grave eso que te pone triste. No sé qué te aturde tanto pero seguro que hay otra forma de mirarlo. Aún así, estudia la situación y que te interesa más: crecer, volverte loco o morirte. Un beso desde lo que ha sido mi ejercicio de vivir.
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