|
|
Carta de amor
Querido, Te amo, anhelo tus formas y mis pasos se dirigen a tu compañía, mis pensamientos los ocupas tú. Te amo, entre otras cosas. Por eso mismo, porque te amo debo permitirme, debes permitirme, que por algunos momentos te quiera en la distancia. Porque si todo lo hacemos juntos, también podemos hacernos daño. Trabajaré un poco, hablaré con otros, estudiaré algo, cuidaré mi cuerpo, también sabré aburrirme, haré cosas variadas, incluso renunciar a placeres inmediatos para que luego mi mirada enriquezca nuestro encuentro. Claro que no es como ayer. Es mejor. Ahora, si "tú me dices ven" te hago esperar un poco. Y claro que me acuerdo de los días al sol haciendo del mundo besos, aquellos días donde solo existían tus ojos y sin darnos cuenta nuestra vida se empobrecía. Claro que no es como ayer. Es mejor. Al principio cada movimiento parecía irracional. Lo del cosquilleo en la barriga al verte es lo más sano que ocurría. Lo enfermizo, era estar triste si tú no estabas, parar la vida por pensar en ti, o pasar de la satisfacción de verte a la necesidad si no estabas delante. Como si fuese dependiente de tu amor, como si lo único interesante en la vida fueses tú. Fui cruel con el mundo, concentré todo mi deseo en ti y de un plumazo devalué a mis amigos de siempre, mis aficiones, mi familia, mi trabajo, hasta casi me olvidé de mí. Acabo de entender que para quererte bien, primero me tengo que querer bien a mí. ¿A caso podría quererte bien si llevo una vida pobre? Ahora te quiero más que nunca porque ya no estoy ciega. Veo tus imperfecciones y veo las mías. Ahora te quiero más que nunca porque he aprendido que el amor no es la única fuente de felicidad. Te quiero más que nunca porque soy una naranja entera y me río de la teoría casi fatalista de la media naranja. Porque nos tocaba crecer, repartimos nuestro amor entre más. Y así, con más cosas que ofrecer, nos hemos ido transformando en mejores amantes. El amante tiene la fábrica del amor. El amado sólo espera amor, sólo pide amor, es un mendigo. Y ahora ven, vamos a querernos un rato, que es tiempo de ti y de mí.
|
|
|