Psicoanalista y Psicologa Malaga

CARTA DE UN ENFERMO

Querido,

Yo no estoy enferma, pero sólo de pensar que puedo llegar a estarlo me enloquezco. ¿Cambiar mi trabajo, mis amigos, pintar, nadar…por unos cuantos días en la cama y la intensa compañía del dolor y el malestar? Uf, prefiero mi vida cotidiana a estar postrada.

Ni remotamente quiero permitirme un accidente de tráfico: invertir tiempo en arreglar el seguro, arreglar el coche, llamadas de teléfono, explicaciones, pasar por el médico. Prefiero estar atenta y librarme de eso. Está claro que unos días, todos pueden pasar sin mi: en el trabajo, en el circulo de amigos, en las clases, pero yo no puedo pasar sin mi vida cotidiana. Aunque a veces me queje, aunque a veces me parezca dura.

He decidido que en mi cuerpo sólo quiero sentir orgasmos y nada más. Nada de sentir el cuerpo a través de la enfermedad. Y me dirás, que hombre, que todo el mundo quiere eso y que hay males que no se pueden evitar. Pues bueno, yo ante eso tengo que decirte mucho. Por un lado que más vale un gramo de prevención que un kilo de tratamiento. Y por otro lado que la salud se construye, un bien que no nos viene dado, sino que cada uno tiene que construirlo, en realidad, construir un sujeto que no tenga necesidad de enfermar para hablar.

En cualquier caso, si algún día me pilla desprevenida alguna enfermedad, no pienso aprovecharme de eso. Quiero decir que una cosas es estar malo y otra cosa es aprovecharse de ese mal para no hacer nada o para justificar la falta de dinero, de estudios, de trabajo, es decir que me sirva como excusa para paralizar mi vida. Por tanto, lo grave no es que nos aquejen males, sino que la verdadera enfermedad se da cuando se saca beneficio secundario a "estar enfermo". Y ya que he dicho "estar enfermo", diré que no es lo mismo "estar enfermo" que "ser enfermo". Ya sabes, el verbo ser y estar.

Tampoco debemos olvidar que en el hombre existen tendencias al sufrimiento, al masoquismo, así que hay que saber posicionarse para que nos dominen mejor otras tendencias. Hay que cuidarse mucho de los deseos.

Te hablo de la repercusión que tendría en mi la enfermedad, pero ¿dónde quedan los que a mí me tendrían que cuidar? Entiendo que el rol de cuidador no es el mejor que uno puede desempeñar. Por si acaso prefiero no castigar a nadie y mejor recibir de los demás besos, risas, alegrías, en lugar de cuidados maternales.

Un fuerte abrazo y decirte que salud son mucho más que cinco letras.