Psicoanalista y Psicologa Malaga

CARTA PARA ASPIRANTE A PROFESIONAL

Querido aspirante a profesional,

Quiero entender que una cosa es la carrera de formación y otra cosa bien distinta es la carrera profesional. Por esta razón ningún estudiante universitario debe llevarse a engaño si cuando termina la carrera no encuentra trabajo, no sabe aplicar los conocimientos o tiene que empezar desde un peldaño que no considera adecuado. Se requiere un trabajo distinto para ser estudiante que para ser un buen trabajador.

Quiero entender que el profesional se va haciendo y que difícilmente llega a un tope. Es más, uno será mejor profesional si entiende que siempre habrá gente por encima y gente por debajo. Darse cuenta de que uno sabe mucho, pero que cuanto más sabe más le queda por saber, es lo que permite el crecimiento y no quedarse estancado. Así que es mejor que no se lo crean nunca, porque si no se apoltronan. El que cree que llegó, se cae. Y si realmente eres bueno, nunca busques ser felicitado ni denigrado, simplemente tienes que querer trabajar.


El buen profesional no cree en él mismo, cree en la ciencia a la que se dedica, pero sobre todo cree en la capacidad de trabajo. El buen profesional siempre ama con la misma intensidad su trabajo, aunque un día vaya mal, aunque un día esté triste, aunque un día esté loco. Y cuando es la hora de trabajar, no entiende de ganas, ni de ánimo, sencillamente trabaja.

Quizá alguna vez te hayas planteado dejar tu trabajo, pero es común que quien tiene algo tiende a dejarlo. Se deja porque se tiene. Lo que no se tiene no se puede dejar. Siempre deseamos otra cosa. Pero eso no es ni malo ni bueno. Hay que apañárselas con eso. Aunque eso sí, dudar es humano, pero dudar demasiado sería síntoma, puede que una forma de ponerse la zancadilla, y formas de autosabotaje hay muchas. Te cuento. Es un mito y una falsedad que la gente siempre quiera su propio bien. Por ejemplo, hay personas que son capaces de hacerse mal por joder al otro. Otro ejemplo se da cuando uno es capaz de trabajar contra sí mismo para mantener su forma de pensar: destruir tu vida para tener razón, tener un novio de mierda para tener razón, o perder un trabajo, cómo no, para tener razón. En otras ocasiones no eres mejor profesional por que no quieres que se beneficien de tu actuación: si piensas que alguien se puede aprovechar de lo que dices o haces, acabas sin hablar ni hacer.

Querido profesional, la otra parte nunca debe ser un problema. Uno tiene que cumplir con su función. Si el cliente, el usuario, el paciente, es un impertinente, uno tiene que ocuparse y alegrase de no ser como ellos. Y si alguno habla mal de ti, publicidad te está haciendo. Hablar bien o mal de alguien, es publicidad, porque luego sólo se recuerda que hablaron de ti, no si lo hicieron bien o mal.

Un beso de quien sigue trabajando con constancia. Aunque yo sé que la constancia tiene recompensa, las mejores recompensas no suelen ser económicas.