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-- CUANDO ELLA ME ATACABA SIN MOTIVOS --
Se trata de la mirada, no de la visión. Los ojos nos sirven
para acomodar la realidad, pero los órganos de la percepción
son engañosos.
Las cosas nunca son lo que parecen. Son las palabras las que nombran
las situaciones sexuales y no al revés.
Si ella decide gritarle a él, atacarle, discutir, si ella decide
llevar una relación sin respeto, él le dirá por
lo poco, que es una loca y que a algo hay que ponerle fin o que ella
tiene que cambiar. Para que alguien conozca su sexualidad, tiene que
ser psicoanalizándose es decir, si podemos hablar de las fantasías,
las inhibiciones, la vida cotidiana en general, hablar con un profesional,
que no juzgará, no se meterá en la vida del sujeto, no
dirá cómo debemos pensar, sino que la interpretación
(que no tiene dueño) en realidad nos puntuará cómo
nos relacionamos con nuestros semejantes.
El Inconsciente está estructurado como un lenguaje y la sexualidad
tiene esa amplitud.
Fíjense si la mirada es engañosa que el propio compañero
sexual, desempeña en todos los casos, como objeto a, como objeto
causa de deseos, una situación especular en la que un amante
no se desnuda frente a otro, sino frente a sí mismo. Juego de
pasiones en todos los casos significantes, es decir, son las palabras
las que seducen y son los significante los que copulan, el cuerpo entra
en escena porque es pulsional, agujeros que conforman el cuerpo, que
lo constituyen, haciendo que el amor sea un límite del narcisismo.
"Cuando ella me atacaba sin motivos"
1. ¿A caso, puede ser eso un afecto exagerado? Pues entonces
no digamos más, he ahí una resistencia. ¿Pero de
que resistencia hablamos? Encontrarse con lo nuevo, encontrarse con
pensamientos diferentes a los de uno, o lo peor de todo, encontrarse
con pensamientos propios que uno no se imaginaba siquiera que pudieran
estar en uno. ¿Qué habrá pensado la mujer de nuestro
poema?
Por otro lado, él debe saber que no hay nada que nadie le diga
a nadie, sino hay lo que las palabras se dicen entre sí. No son
precisamente las palabras del otro, sino lo que las palabras del otro
se dicen entre ellas de mí.
2. También pedemos preguntarnos ¿cómo ve ella
a él?
Cuando un ser humano es para el otro como un cuerpo extraño,
al encontrarnos con él no podemos otra cosa que producir reacciones
sensibles y, siempre, descontroladas, algo así como las viejas
reacciones antígeno anticuerpo o semejante.
3. ¿Con que fin ella le trata mal? Respecto al trato con el
otro, hay veces que toleramos mejor separarnos del otro que hacer un
trabajo para mantenernos al lado del otro. Por ejemplo, hay gente que
prefiere romper una pareja a trabajar para que la pareja le permita
cierto grado de infidelidad. Cuando amamos, deseamos, pero la infidelidad
no tiene nada que ver con lo que amo y con lo que deseo. La infidelidad
tiene que ver con lo avatares del amor, no con nuestros avatares; es
importante entenderlo para no hacerse responsables.
4. No se si quejarse ante otro es una forma de atacar; de ser así
la queja es una acción que impide cualquier acción.
5.¿Qué le pasa a ella con las relaciones? Y es que algunos
hacen de
la vida amorosa una compilación de rituales, cortes, aislamientos,
para volver a empezar a buscar una ilusión.
6. ¿Por qué ella me ataca sin motivos y encima muchas
veces no dice nada? Sabemos que el pensamiento no existe sino en relación
al lenguaje. En silencio, el sujeto no sabe nada de sus pensamientos,
es decir, sus amores, sus deseos, sus dudas. Lo que queda prohibido
a las mujeres, es decir, mostrar su sexualidad.
Ella está sometida a la causa de su esclavitud y hará
todo lo posible para mantener el estado de cosas. Así que, para
disimular, parloteará todo el rato, no dejará de pronunciar
palabras que nada tienen que ver con su auténtico drama. Hablará
para no decir nada.
El sustrato ideológico de la doble moral sexual, permanece inalterable.
Ella será educada en la prohibición de mantener relaciones
fuera del matrimonio (y por supuesto, antes de éste). Prohibición
que se extiende a la elaboración intelectual de los problemas
sexuales, y la curiosidad que éstos despiertan es considerada
viciosa.
La prohibición de pensar se extiende más allá del
terreno sexual, coartando su actividad intelectual hasta el punto de
renunciar a todo conocimiento. Ante la frigidez, la infidelidad o la
locura, el psicoanálisis ofrece otra alternativa a las mujeres:
escapar de la férrea determinación que la doble moral
sexual le impone, hablar de lo prohibido.
7. Qué les parece si digo: ¡ ella goza atacándole!
La sexualidad es inconsciente, la posibilidad de gozar se puede construir
en cada sujeto, que además es diferente en cada caso, aunque
todos deseamos las mismas cosas, nos diferenciamos en la manera de renunciar,
de poner en escena, de llevar adelante nuestros deseos.
8. ¿A caso esa es su forma de amor?
El Inconsciente no maneja el tiempo del amor y el tiempo del odio como
separados, sino que en un tiempo futuro anterior, permite construir,
lo que será en lo que está siendo. Campo de fuerzas el
de la sexualidad, que es posible gracias a la transferencia, esa puesta
en acto de la realidad del inconsciente. Realidad que es en todos los
casos sexual.
9. En Ella se abre una paradoja extraña, ya que ella es a la
vez la
provocadora y la que sostiene el peso de la ley.
Ella soporta de esta manera lo que causa el deseo, ella es esa
versatilidad por un lado activa y por otro lado pasiva.
Todo acto femenino se comportará de esa manera, siendo a la vez
el
encadenamiento a la ley y su transgresión.
Ella estará clivada y será la que soporte en sí
misma una cierta bigamia siendo dos y una a la vez, escenario de su
cuerpo donde todas las infidelidades se arremolinarán en el tiempo
único del encuentro. Será con él, o será
el interrogante con ella
misma para saber quién ha acudido a la cita. No es la vida amorosa
del
hombre la que está clivada en dos objetos que serían la
madre y la
mujer, sino que ella es con las dos en el mismo momento del encuentro.
"No busco, especialmente, casi nada.
Cuando me llevo por delante lo que buscaba
algo encuentro pero vuelvo a perderlo
en el próximo paso, la próxima frase,
el polvo próximo, la poesía ahí."
Sabemos que el objeto del deseo humano es el objeto de deseo del otro
y el deseo siempre deseo de otra cosa. Para Lacan, el Otro está
allí como inconsciencia constituida como tal, e interesa a mi
deseo en la medida, de lo que le falta y él no lo sabe.
Si fuéramos inmortales, a ningún hombre se le ocurría
hacer el amor con ninguna mujer y a ninguna mujer se le ocurriría
hacer el amor con un hombre .Que existan hombres y mujeres es un problema
de la especie, que cada uno tendrá que poder sobrellevar como
mejor pueda. El amor es aquello que nos reúne para procrear,
es un sentimiento, pero lo es de la especie y no del sujeto psíquico.
El sujeto psíquico, en caso de tener sexos, tiene varios y tolera
servir al proceso de la "inmortalidad", de la especie, por
eso ama y por eso se reúne en familias.
Lo que podemos decir es que el psicoanálisis es un contrapensamiento:
porque pone en cuestión el modo de pensar de aquello que nos
educa, de aquello que nos gobierna y de aquello que nos enferma.
"Cuando hablábamos, ella quería decirlo todo,"
El sujeto se plantea en dependencia de la demanda, con lo que se distancia
al sujeto de lo que es su necesidad. En el hombre todo lo que pasa por
la forma significante está en posición equivalente a una
demanda sexual.
El deseo en psicoanálisis sólo está presente bajo
la demanda.
Aunque el deseo no sea articulable, está articulado en la demanda.
El sujeto en tanto sujeto hablante, por hablar, demanda.
"cuando hacíamos el amor, ella quería que yo
lo hiciera todo, deseo y baile, todo para mi."
Hoy en día vivimos un tiempo donde a las mujeres demandan un
lugar de igualdad en el sexo, en el trabajo y hasta en las guerras.
Acostumbradas a hacer el amor y cuidar de él, de su procesamiento
y su plenitud, se nos presenta desde hace dos siglos, como seres sumamente
paradojales a quienes hacer el amor o hacer la guerra les da casi lo
mismo.
Seres paradojales desde un punto de vista óptimo aún a
principios del XXI, el único punto de visión desde donde
el mundo de los humanos es analizado, el ojo masculino.
Así ante demandas que vienen desde mundos inhabitados históricamente
por las mujeres, por lo tanto inhabituales para ella que siempre vivió
en familia y sometida a sus costumbres como si fueran leyes. O sea desde
un entorno rígido y mítico y sobre todo repetido y previsible,
las mujeres pasan de lo social-mítico a lo social histórico.
Hay algo que se niega y reniega en la transformación del Hacer
femenino; las características de su imaginarización.
Desde el Psicoanálisis sabemos que la diferencia entre la mujer
y el hombre no es tal diferencia y que las relaciones sexuales proporcionan
momentos de fusión donde Ella es él o ella y El es ella
o él.
"La primer vez que le dije
que fuera más activa sexualmente,
ella me dijo casi sin inmutarse:
¿Porqué no contratas una bailarina?"
No hay acto sexual, no hay relación sexual, hay sexualidad, cosa
muy diferente. Donde sexualidad es todo aquello que ha sido tocado por
la palabra.
La Sexualidad como materialidad del inconsciente y fundamental para
el mantenimiento del dinamismo psíquico.
A cerca de la sexualidad femenina hay que decir que la mujer ocupa una
posición de objeto, pero una posición de objeto en segundo
grado, en tanto es una posición tomada por un sujeto. Es este
un destino de la mujer en tanto sujeto, en tanto está tomado
en la cadena simbólica.
Es por esto que no debemos olvidar que la mujer es un sujeto, que también
tiene que hacer una elección que sea un compromiso entre lo buscado
y lo encontrado.
La preeminencia de la asunción fálica al final de la
fase infantil de la sexualidad, es algo típico tanto para el
niño como para la niña, y es en esta etapa que la organización
genital introduce la diferencia sexual. A estas alturas no se trata
de la diferencia entre hombre y mujer sino de quién está
provisto de atributo fálico y de quién está desprovisto.
Esta fase es una fase esencial y terminal de la primera fase de la sexualidad
humana, ésta que se acaba con la entrada en el período
de latencia.
No hay amor sin deseo, es decir hay un amor que es propio y singular
de aquellos sujetos que sean capaces de producirlo para ellos, pero
no es algo natural, es un trabajo que no acontece sin la Interpretación
Psicoanalítica. Sólo aquellos sujetos que se psicoanalizan
pueden conocer un amor con deseo. El otro tipo de amor, el de la especie,
no es un sentimiento del sujeto psíquico, ni del sujeto social,
sino que es un sentimiento de la especie, que le impone a los humanos
que se amen, para la reproducción
CONCLUSIÓNES:
-Nuestra vida, nuestras relaciones, todo en general iría mejor
si nos hicieramos cargo del deseo, de la vida.
-Entre amar al amor y amar a un hombre la distancia no es filosófica
sino histérica
-Hay quien no gasta nada en producir su amor, pueden mantenerse enamorados
con los quehaceres de otros. Sin embargo hay quien necesita, por ejemplo,
escribir un poema para seguir enamorado.
-La mujer para liberarse, además de amar, deberá trabajar
y escribir, es decir, participar en la construcción de su historia.
- diez años de nuestra vida para aprender que hay dos sexos:
hombre y mujer, después toda una vida para hacernos lo que ya
somos. Lo que hemos heredado es necesario conquistarlo y será
en un orden simbólico y con una función simbólica.
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