Psicoanalista y Psicologa Malaga



¿DUELO O MELANCOLÍA?

"no tengo nada (peor aún me froto las manos y me nacen cadáveres entre los dedos)"
Ferrán Fernandez


Todos hemos perdido, alguna vez, alguien o algo muy querido. ¿Qué ocurre a partir de ese momento? Hasta ahora la libido estaba ligada a un objeto determinado, al perderlo, dicha libido vuelve a quedar en libertad. Tanto el sujeto que está en duelo como el sujeto que está en melancolía, pierde el interés por el mundo exterior, pierde la capacidad de amar y sufre alguna inhibición de las funciones. ¿Pero qué diferencia duelo y melancolía? En el caso del duelo, la libido queda libre para ser ligada a otros objetos o bien para retornar transitoriamente al yo. En la melancolía, ese retorno transitorio se hace crónico.

Duelo: No alcanza el grado de enfermedad ni es patológico. El duelo suele ser una reacción a la pérdida de un ser amado o de una abstracción equivalente (la patria, la libertad, el ideal, etc.). En esta situación se pierde la capacidad de elegir un nuevo objeto amoroso. A pesar de esto, somos conscientes de que es una situación transitoria y que poco a poco se va aceptando la realidad. El mundo aparece como pobre y vacío, y el yo no queda afectado como en el caso de la melancolía.

Melancolía: Es un estado patológico, también llamado depresión. El sujeto ha perdido algo pero sin embargo se resiste a perderlo. En este caso el sujeto sufre una identificación con el objeto perdido. Dice Freud, "el objeto cae como una sombra sobre el yo". El sujeto melancólico reprocha pero en realidad, no son autorreproches, sino que van dirigidos a esa parte del yo que aloja al objeto perdido. De este modo, se transforma la pérdida del objeto, en una pérdida del yo, se da un empobrecimiento del amor propio o de su yo. El sujeto no sabe lo que ha perdido, es una pérdida inconsciente.
La manía y la melancolía son dos caras de la misma moneda, se trata de si el yo se siente disminuido frente a su ideal o de si siente que lo ha vencido y se engrandece.

En el duelo y la melancolía, se pone en juego el proceso de identificación, proceso previo a toda elección de objeto. En este caso podemos decir que identificación es amor. Se habla de identificación con el objeto y de identificación narcisista. Esta última es el caso de la melancolía. Una identificación donde el sujeto ama a otro por su parecido con lo que él mismo es, lo que fue o lo que quisiera ser. El propio sujeto se constituye como objeto de deseo. No necesita amar sino ser amado.

La capacidad amorosa se tiene que pensar de manera dinámica. Esto quiere decir que la carga libidinal recae sobre ciertos objetos, pero ante la pérdida de éstos, la carga queda liberada y tiene que ser capaz de adherirse a otros objetos. La capacidad de sustituir al objeto perdido es un criterio de salud. Sustituir, más que tratarse de cambiar un objeto por otro, significa sumar.