Psicoanalista y Psicologa Malaga

LA CUERDA

La cuerda estaba lo más tensa posible. A punto de partirse. Por un momento parecía que a ella le daba igual lo que estaba defendiendo. Justo entonces sólo ponía sus fuerzas en tirar y tirar más. Si por alguna causa la cuerda cediera, ella se caería y podría lastimarse. Pero ahora eso no importaba, parecía realmente que ella sólo quería ganar.

Ella- ¿Tanto te cuesta ser ordenado?
Él- No sé si me cuesta tanto o no, pero eso es cosa mía.
Ella- ¿Cómo que es cosa tuya? Pero la casa es de los dos, ¿o no?
Él- Qué tendrá que ver eso, ¿acaso no te basta con tener tus cosas ordenadas? Qué interés tienes tú en que todo sea a tu manera.
Ella- Bueno…me da la impresión de que si todo está ordenado es más cómodo y más agradable.
Él- En mi desorden lo encuentro todo, para mí no es un problema. ¿Por qué no te vuelves tú desordenada?
Ella- Es absurdo, ¿a ti no te han educado o qué? En mi casa me han enseñado a ser de esta forma, además todo el mundo lo hace así.
Él- ¡Mentirosa! ¿Todo el mundo quién es?
Ella- Pues mi madre, mi padre, mis hermanas…
Él- O sea que todo el mundo es tu familia ¿no? Estamos listos.

Así podrían escribirse páginas y páginas, todo un libro, hasta toda una vida. Esta discusión es por el orden. Pero generalmente el que encuentra un motivo para discutir encuentra cientos.

Él- Pues ni a tu manera ni a la mía. Inventamos otra.
Ella- ¿Otra manera? ...no sé…

En realidad ella sentía que si inventaban otra manera estaba perdiendo, además de que le parece inconcebible otra forma de hacer las cosas.

Ella- A veces no sé cómo puedo querer a alguien que no tenga mi sangre.
Él- Estás loca, eso es lo normal.
Ella- Pues yo no lo veo tan normal. Yo llevo la sangre de mi madre y de mi padre, ellos me han dado la vida, pero tú ¿tú que me has dado? ¿qué nos une? Bueno, eso ahora me da igual. Yo lo que quiero es que todo esté ordenado.
Él- Yo me preocuparía más por las cuestiones que te hacen querer más allá de tu familia. ¿Pero a ti qué te interesa, que la casa esté ordenada o cambiarme a mí por una persona ordenada como tú? Yo a veces no te entiendo, ahora no te gustan cosas que al principio te daban igual.
Ella- No me líes, ¿vas a ordenar o no? Yo así no puedo seguir.

Y se ha dicho antes, parecía que a ella sólo le interesa ganar.