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LA CUERDA
La cuerda estaba lo más tensa posible. A punto de partirse.
Por un momento parecía que a ella le daba igual lo que estaba
defendiendo. Justo entonces sólo ponía sus fuerzas en
tirar y tirar más. Si por alguna causa la cuerda cediera, ella
se caería y podría lastimarse. Pero ahora eso no importaba,
parecía realmente que ella sólo quería ganar.
Ella- ¿Tanto te cuesta ser ordenado?
Él- No sé si me cuesta tanto o no, pero eso es cosa mía.
Ella- ¿Cómo que es cosa tuya? Pero la casa es de los dos,
¿o no?
Él- Qué tendrá que ver eso, ¿acaso no te
basta con tener tus cosas ordenadas? Qué interés tienes
tú en que todo sea a tu manera.
Ella- Bueno
me da la impresión de que si todo está
ordenado es más cómodo y más agradable.
Él- En mi desorden lo encuentro todo, para mí no es un
problema. ¿Por qué no te vuelves tú desordenada?
Ella- Es absurdo, ¿a ti no te han educado o qué? En mi
casa me han enseñado a ser de esta forma, además todo
el mundo lo hace así.
Él- ¡Mentirosa! ¿Todo el mundo quién es?
Ella- Pues mi madre, mi padre, mis hermanas
Él- O sea que todo el mundo es tu familia ¿no? Estamos
listos.
Así podrían escribirse páginas y páginas,
todo un libro, hasta toda una vida. Esta discusión es por el
orden. Pero generalmente el que encuentra un motivo para discutir encuentra
cientos.
Él- Pues ni a tu manera ni a la mía. Inventamos otra.
Ella- ¿Otra manera? ...no sé
En realidad ella sentía que si inventaban otra manera estaba
perdiendo, además de que le parece inconcebible otra forma de
hacer las cosas.
Ella- A veces no sé cómo puedo querer a alguien que no
tenga mi sangre.
Él- Estás loca, eso es lo normal.
Ella- Pues yo no lo veo tan normal. Yo llevo la sangre de mi madre y
de mi padre, ellos me han dado la vida, pero tú ¿tú
que me has dado? ¿qué nos une? Bueno, eso ahora me da
igual. Yo lo que quiero es que todo esté ordenado.
Él- Yo me preocuparía más por las cuestiones que
te hacen querer más allá de tu familia. ¿Pero a
ti qué te interesa, que la casa esté ordenada o cambiarme
a mí por una persona ordenada como tú? Yo a veces no te
entiendo, ahora no te gustan cosas que al principio te daban igual.
Ella- No me líes, ¿vas a ordenar o no? Yo así no
puedo seguir.
Y se ha dicho antes, parecía que a ella sólo le interesa
ganar.
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