Psicoanalista y Psicologa Malaga

 


LAS VACACIONES TIENEN SU PELIGRO


El calor y las vacaciones siguen sin ser capaces de detener la vida. Los acontecimientos marcan el paso de los días. Corren tiempos donde se escriben más páginas sobre el cabezazo de Zidane que de la guerra del Líbano. Y no son muchas las personas que se interesan por la realidad.

Parece que vacaciones y realidad no son una buena pareja para la época estival. Esa falta de compromiso puede llegar a crear lo que podríamos llamar depresión de la tumbona: la aparición de síntomas depresivos en la época vacacional. Se debe a que en vacaciones al no hacer nada, al dejar de hacer, las personas se encierran en la fantasía, y eso agota, cansa o bien deprime. Cansa porque fantasear es una sola manera de resolver los distintos problemas. Y puede deprimir porque el hecho de relacionarse sólo consigo mismo, en la tumbona durante horas conlleva una depresión instrumental.

Este fenómeno es más frecuente en las mujeres ¿y saben por qué? Probablemente porque son ellas las que practican la tumbona y aunque hablen entre mujeres sólo hablan de ellas mismas o de sus familiares, pocas veces de la realidad. Sin embargo los hombres eligen jugar al padel, leer algún periódico aunque sea deportivo, o hablar de fútbol.

Cuidadito con lo que hacemos con nuestras vacaciones. Porque no hacer nada no es posible para el ser humano, y cuando trata de no hacer nada, acaba fantaseando. Y cuando fantasea puede acabar confundiendo lo que sueña con la realidad. Fantasear es bueno, siempre y cuando lo utilizamos para crear, no cuando nos conformamos con la fantasía.

No podemos olvidarnos de que la pereza y la comodidad son los mayores enemigos del ser humano, tanto para la salud del ser humano, tanto para la salud mental, como para la salud corporal como para la salud social, tres aspectos de la salud de cada sujeto.

Algo recomendable para las vacaciones es comenzar algo nuevo sin pensar si se va a terminar o no: aprender un idioma, aprender a pintar, tocar algún instrumento, clases de lectura…

Las vacaciones siguen teniendo más peligros. Un exceso de horas con nuestros seres queridos puede llevarnos a conflictos y a no superar la prueba de la convivencia. En estos meses no sólo aumenta la temperatura y los precios de los restaurantes, también aumentan el número de demandas de separación. Y es que hay que saber cuando es tiempo de estar solos, cuando es tiempo de estar acompañados….ahí se juega la salud.

Y el último peligro nos lo encontramos a la vuelta de las vacaciones. A veces más que de depresión post-vacacional lo que se suele padecer es de reminiscencias, de recuerdos de las vacaciones y aunque felices se padecen como hechos traumáticos. Depresión porque las vacaciones han llegado a su fin y todo final nos remite a nuestro propio final, a nuestra propia mortalidad. Un hecho que si es aceptado nos conduce a la felicidad, y si no es aceptado nos cuesta el gasto psíquico que supone una depresión.

Vistos los peligros de las vacaciones parecería recomendable no tenerlas. Bueno en realidad no se está tan mal. Disfruten de sus vacaciones.