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Lo perecedero "si quieres soportar la vida, prepárate para
la muerte"
Transitorio, efímero, fugaz, breve, pasajero y mortal. Hoy hablamos de lo perecedero porque muchas personas no pueden alegrarse de aquello que no es para siempre. Hay quien vive con la preocupación de que todo lo bello está condenado a desparecer. Freud escribe, que esta actitud puede originar dos tendencias psíquicas: una conduce al amargado hastío del mundo y la otra a la rebeldía contra esa fatalidad. Y reflexiona: ¿a caso el carácter perecedero implica desvalorización? ¿es que el límite de la belleza es capaz de enturbiar el goce que proporciona? Que las cosas sean transitorias es lo que les da el valor de raro y el tiempo finito de goce lo que les da el valor de precioso. Pero esto no son argumentos suficientes para que en un pesimista se produzca algún cambio. Nos explica Freud que el valor de lo bello y perfecto está exclusivamente en la importancia para nuestra percepción y en consecuencia es independiente de su perduración en el tiempo. De esta forma el juicio puede verse enturbiado por el factor afectivo, es decir que la aflicción psíquica puede dañar el goce de lo bello. Así, hay personas que ante la idea de que la belleza es perecedera producen una sensación anticipada del dolor que causará su desaparición, quedando inhibido el goce por lo bello. Hay quienes desvalorizan muchos bienes por ser frágiles. También existe la renuncia de cosas apreciables por el hecho de no ser estables. Quién se posiciona ahí, es que está agobiado por el duelo causado por alguna perdida. El duelo, por muy doloroso que sea, se consume espontáneamente, una vez que se renuncia a todo lo perdido. Entonces la libido queda libre para unirse a nuevos objetos, seguramente igual o más valiosos que aquellos perdidos. Muchas personas viven como si estuviesen inmersas en un largo periodo de duelo. Aquí ya no estaríamos hablando de duelo, sino de melancolía. Quien vive así, debe cuestionarse pedir ayuda psicológica, para entre otras cosas poder aceptar lo perecedero para poder disfrutar de lo que se nos ofrece.
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