Psicoanalista y Psicologa Malaga

Mi aniversario

Persisto en festejar, pluma en mano,
la magia irremplazable de la hoja en blanco
y el estremecimiento sagrado que guía la tachadura
Serge André


Ha pasado un año desde que comenzó mi relación con Mijas Semanal. Medio centenar de artículos dan cuenta de ello. Dar el paso del pensamiento a la letra; dar el paso de la divagación a la acción; crecer en el ejercicio semanal de escribir y por qué no, dejar crecer a aquel que sepa aprehenderlo; el compromiso; la constancia frente a la pereza; la creación frente al neuroticismo.

Celebro aquí y ahora el haber cumplido este año de escritura. ¿Qué implica un festejo? ¿Sirve de algo una celebración? Celebrar implica que se ha conseguido un logro, que se ha recorrido un camino, que existe gente con quien se puede compartir ese momento. Puede considerarse un acto sensato para saber que en un año, algo ha cambiado, que en algo se es diferente. Sentir que hay un trabajo hecho, un aprendizaje, una evolución. En definitiva un proceso que indica que los días no pasan en balde. Un aniversario no sólo para festejar sino también para reflexionar sobre logros y proposiciones.

A pesar de la celebración nada indica que haya llegado a ningún sitio. La vida es sencillamente caminar y ningún éxito es señal de un fin. La celebración es sólo una mirada hacia atrás para seguir después por algún camino. Nunca hay un punto final, todo es continuar. Es mejor dejar de preguntarse para qué, y disfrutar con el desarrollo de cada momento. Como dice Pedro Guerra en una de sus canciones, "nadie llega, y hay que ser feliz en la escalera".

Os animo desde estas líneas a que celebréis vosotros también los logros que hayáis alcanzado en este último año. Pero más aún os animo a que emprendáis un camino que podáis celebrar en un futuro, pues nunca habrá excusas lo suficientemente válidas para postergar un deseo. Aprender a vivir puede ser un comienzo.

Gracias a vosotros por el tiempo compartido y gracias al pasado por lo ya descubierto. Ahora, para seguir conquistando años, no hay que limitarse a vivir de logros que ya pertenecen al ayer. Cada palabra escrita es una aventura.

Les invito a disfrutar.