Psicoanalista y Psicologa Malaga

MIEDO DE MI MUJER

De lo que tengo miedo es de tu miedo
William Sheakspeare

No se cómo me las voy a arreglar. Quiero a puntarme a una liga de fútbol que se juega los lunes y los miércoles, pero cualquiera se lo dice a mi mujer. Ella no puede entender que además de ella también me hacen feliz otras cosas. Parece que cuando uno se casa sólo tiene derecho a trabajo y mujer.

Entre nosotros dos no sólo el deporte es un problema. También la lectura. Si paso una hora leyendo me acusa de que soy muy independiente, que para qué me he casado si no la necesito, ¡Dios mío!

En fin, precisamente, el otro día leyendo a Freud descubrí que susto, miedo y angustia no son lo mismo. La angustia constituye un estado semejante a la expectación del peligro y preparación para el mismo. El miedo en cambio necesita un objeto determinado que nos lo inspire. Y el susto es un estado que nos invade bruscamente cuando se nos presenta un peligro que no esperamos y para el que no estamos preparados: hay un factor sorpresa.

La palabra clave es miedo, miedo a un objeto concreto: mi mujer. Miedo de mi mujer, eso es lo que tengo yo. La verdad, sólo de pensar que tengo que decirle que quiero jugar una liga, me entra malestar. Cualquiera diría que se trata de una leona. Ya me la estoy imaginando: "¿A dónde vas Pepe? Ay que ver, para tus amigos siempre sacas tiempo. No puede ser, tú familia siempre es lo último. Ya no me quieres, prefieres el fútbol antes que nosotros. Así no podemos seguir, ¡yo no soporto esto!, ¡como vengas tardes te vas a encontrar la puerta cerrada!" Y así se pasaría un buen rato y luego al menos un día sin hablarme.

¿Qué hago yo para poder jugar tranquilo? No me queda más remedio, antes que aguantarla prefiero mentir. Ni que estuviera pidiendo algo del otro mundo, ¡qué voy a jugar al fútbol, no a un puticlub! Ya no sé cómo explicarle que hay un tiempo para cada cosa, que no tengo porqué elegir entre el deporte o ella.

Ella sabe que a veces le miento. Lo que no sabe es que casi todas las veces ella me obliga a hacerlo. Esta vez le diré que mi amigo Luis me ha pedido que entrene con él para ayudarle a prepararse su oposición de bombero. Esta es la única forma que tengo de combatir ese miedo que me inspira mi propia mujer.